El muelleNos acercaremos al muelle mismo de la existencia donde cavilaremos, como ya hicieran una vez los hermanos Luis y Agustín Millares Cubas en su relato titulado EL ETERNO CÍRCULO, (donde Anselmito, un viejo profesor prematuro que siempre esperaba que sucediera algo extraordinario) sostenían que la ensoñación es una manera de interpretar la realidad y que el futuro, tarde o temprano, arribará al Puerto de la Luz: significativo y extraordinario nombre. Y sabremos comprender, en otro tiempo, pero en el mismo lugar, que los nuevos vapores son solo nuevos caminos por los que ir avanzando. Y soñando.
Sin embargo, no hay nada nuevo bajo el sol. Cuando paseamos por Vegueta, hecho puntual y menos frecuente de lo que quisiéramos, creemos que nos vamos a tropezar con el personaje del relato, ensimismado y dispuesto a emprender aventuras jamás soñadas. Y ahora nos ha dado por pensar que cualquier emigrante, nacional o no, también podría ser él. Los tiempos cambian una barbaridad. Pero el soñar es lo más barato que hay en la vida, como pasar el día en la playa, donde la existencia se desarrolla a base de interpretaciones no realizadas que van y vienen.
Y encontramos en los caminos del mar los nuevos senderos por los que transcurrir. Una vida como otra cualquiera: la soledad de la noche marítima identifica a todos.
Juan FERRERA GIL





























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