Campus de VallesecoCada mañana, el sonido de las risas se mezcla con el balido de las cabras, el cacareo de las gallinas y el rebuzno de los burros. En el Campus de Verano de Valleseco, el verano se vive de una forma diferente. Lejos de las pantallas y rodeados de naturaleza, unos 120 niñas y niños participan este año en una experiencia que les permite aprender mientras juegan, hacer nuevas amistades y descubrir, desde dentro, la riqueza del sector primario.
Desde el pasado 1 de julio y hasta el próximo 31 de agosto, el Área Recreativa de La Laguna y las instalaciones deportivas municipales se convierten en el escenario de un campus que, desde hace cerca de dos décadas, forma parte del verano de muchas familias y se ha consolidado como una de las propuestas más singulares de Gran Canaria.
Aquí, la naturaleza no es un decorado, sino la protagonista. Las personas participantes alimentan a las cabras, ovejas, gallinas y burros de la granja, limpian sus espacios, riegan el huerto y observan cómo crecen las hortalizas que ellas y ellos mismos han sembrado y cuidado. Calabacines, habichuelas, lechugas o col rizada forman parte de un aprendizaje que se realiza con las manos en la tierra y los ojos abiertos a todo lo que ofrece el entorno.
Cada jornada combina estas experiencias con actividades deportivas, juegos, talleres, piscina, rutas por la naturaleza y dinámicas al aire libre que fomentan la curiosidad, la autonomía y el trabajo en equipo. A lo largo del verano también disfrutarán de diferentes salidas, entre ellas visitas a la playa de Las Alcaravaneras, Ilusiona Los Alisios, cine, el Cenobio de Valerón o el Poema del Mar.
Pero si hay algo que hace especial este campus es lo que deja en quienes participan. Sus propias palabras reflejan una experiencia que va mucho más allá del ocio estival. Hablan con ilusión de dar de comer a los animales, construir pequeñas casetas en el bosque, regar el huerto, descubrir insectos que desconocían o aprender que cuidar la naturaleza también es una forma de cuidar de las personas.
Muchos reconocen que aquí han aprendido a trabajar en equipo, a respetar el entorno y a valorar el esfuerzo que hay detrás de los alimentos que llegan a la mesa. Otros destacan que cada día hacen nuevas amistades mientras comparten juegos y aventuras en un entorno natural privilegiado.
La concejala de Educación, Genita Rodríguez Santana, subraya que el Campus de Verano "es una iniciativa plenamente consolidada que acerca a la infancia a la naturaleza y al sector primario desde la experiencia. Queremos que las niñas y los niños disfruten del verano, pero también que desarrollen valores como el respeto, la cooperación, la responsabilidad y el cariño por el entorno que nos rodea".
El Campus de Verano de Valleseco demuestra, un año más, que las mejores lecciones no siempre se aprenden entre cuatro paredes. A veces nacen mientras se acaricia un animal, se riega una planta recién sembrada o se comparte una mañana de juegos en plena naturaleza. Son recuerdos que acompañarán a estos niños y niñas mucho después de que termine el verano y que fortalecen el vínculo con un municipio que sigue apostando por educar desde el respeto a la tierra, a las personas y a las tradiciones.


































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