Microrrelatos. Barrunto

El temor al avance urbano inquieta a una joven platanera en un relato que reflexiona sobre el impacto del progreso en la naturaleza.

Quico Espino Lunes, 20 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

Una platanera plantada a un lado del barranco de Gáldar, cerca de una mareta situada por la zona de La Vega, se despertó una noche llorando como una Magdalena.

 

-¿Qué tienes, cariño? –le preguntó su madre.

 

-Que tuve una pesadilla.

 

-¿Qué soñaste?

 

-Que a mí, a ti y a casi todas las plataneras nos cubría el asfalto, formando carreteras por las que después circulaban un montón de coches, camiones y furgonetas a gran velocidad.

 

-¡En serio? Esperemos que eso no ocurra nunca. Confiemos en que el progreso no nos supere.  

 

-Ojalá, mamá. Ojalá que se cumplan tus palabras. Pues pasada la pesadilla, ahora a soñar cosas bonitas, como, por ejemplo, que caiga una lluvia serena y deje mis hojas llenas de gotas refrescantes.

 

-Eso sí que estaría bien, hija mía.

 

Quico Espino

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