La Guancha, 50 años después

Recuerdo y reconocimiento a los pioneros de La Guancha (1976)

La defensa del patrimonio natural y cultural de Amagro se consolida gracias al legado de quienes, desde hace décadas, impulsaron la protección y el reconocimiento de este enclave emblemático en Canarias.

Atis Amagro Domingo, 19 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Palacio de Justicia, yacimiento de La Guancha (AMG, 1945. Foto: Domingo Oliva Tacoronte)Palacio de Justicia, yacimiento de La Guancha (AMG, 1945. Foto: Domingo Oliva Tacoronte)

Desde la Asociación Atis Amagro, cuyos fines son el estudio, la difusión y la conservación de la naturaleza y la cultura canarias, con especial atención al macizo de Amagro, queremos aprovechar esta conmemoración para reconocer el carácter pionero de aquellos grupos y aquellas acciones, surgidos en una época mucho más difícil que la actual.

 

En relación con la Manifestación y el Manifiesto, queremos expresar nuestro reconocimiento a sus organizadores, Antonio Rodríguez y Javier Quesada, por su osadía y su visión de futuro.

 

Probablemente, el carácter aparentemente menos sospechoso de una convocatoria centrada en la defensa de la historia y la cultura canarias, y alejada de proclamas sociopolíticas, facilitó la autorización gubernativa. Sin embargo, el tiempo les dio la razón: la defensa del patrimonio ha adquirido un protagonismo decisivo en la preservación de nuestra identidad nacional.

 

Ese carácter pionero tuvo también una expresión concreta en la defensa de Amagro. Ya antes de la celebración de la primera ruta veníamos trabajando, dentro de nuestras modestas posibilidades, en la protección del macizo. El 2 de marzo de 1991 se celebró la primera Ruta de Amagro, organizada por el Colectivo Barrilla, de Sardina, y por Atis Amagro, de San Isidro. Ambas asociaciones trabajaban de forma casi intuitiva, pero también pionera, en defensa de este monumento.

 

Los valores patrimoniales de nuestro Monumento Natural Protegido, al igual que las agresiones que amenazan su conservación, solo pueden valorarse en toda su dimensión si hablamos de Amagro en su conjunto: del territorio delimitado por el mar, el barranco de Juncal y, de forma sucesiva, los cauces de los barrancos de los Charcos del Soldado, Campitos, Taya y Gáldar, hasta Bocabarranco. En este gran Amagro existe un importante patrimonio natural, etnográfico y arqueológico.

 

En aquella ocasión, en el histórico Caserón del Perro, visible desde el yacimiento de La Guancha, leímos el Primer Manifiesto por Amagro.

 

Más recientemente, el 3 de febrero de 2024, leímos el Segundo Manifiesto por Amagro en la entrada norte del Monumento, entre las dos pedreras que lo devoran. En él volvimos a denunciar los mismos problemas que, agravados tras décadas de abandono, continúan asediándolo.

 

Comenzamos ambos manifiestos del mismo modo. Lo hicimos como homenaje a las palabras con las que Celso abrió el Manifiesto de La Guancha el 16 de julio de 1976.

 

Aun conscientes de que el uso del término Tamarán no ofrece plenas garantías históricas, conocíamos la carga simbólica y emocional que poseía en ambos contextos. Por eso quisimos comenzar nuestros manifiestos por Amagro de la misma forma, como homenaje a Celso y a su condición de pionero en unos años difíciles:

 

Hermanos de Tamarán…

Muchos de los asistentes a aquella manifestación todavía se emocionan al recordar aquel día de 1976, cuando Celso, desde el gran túmulo de La Guancha, inició su arenga:

 

Hermanos de Tamarán…

Aquel llamamiento hizo que todos los asistentes, amantes de la tierra antigua, se sintieran unidos en la defensa de esta tierra y de su memoria.

Y nosotros continuamos:

 

Hermanos en Amagro, amagrenses…

Con ello queremos recordar también que la defensa de Amagro no comenzó con el manifiesto de 2024. También aquí hubo pioneros.

 

Vemos con esperanza cómo crecen las iniciativas, los grupos y las personas comprometidas con la defensa de nuestra identidad y de nuestro patrimonio. Pero queremos también alertar contra el adanismo, contra la idea de que todo comienza con nosotros.

 

Hay quienes, al ignorar los trabajos ya realizados, creen descubrirlo todo. Hay quienes se presentan como los primeros o los únicos estudiosos, divulgadores o defensores de este o aquel aspecto de nuestra realidad. Algunos llegan a considerarse los primeros en sentir esta tierra, incluso los únicos que la aman, cuando esta tierra debería ser de todos.

 

Esa actitud divide y nos debilita.

Creemos que debemos valorar lo que ya se ha hecho y partir de ello para avanzar. No debemos comenzar una y otra vez desde cero ni repetir lo que ya se conoce, porque eso solo sirve para perder un tiempo valioso. Es cierto que queda muchísima tarea, pero no todo está por hacer.

 

También es cierto que, en la comarca de Gáldar, hay muchos lugares y aspectos que requieren atención y mejora. Pero, sin duda, Amagro constituye una gran deuda patrimonial en cuanto a la valoración, la protección y la proyección efectiva de su importante patrimonio natural y cultural, pues su gestión permanece estancada y muy lejos de responder a la importancia de este espacio.

 

Nuestro reconocimiento a quienes defendieron este patrimonio antes que nosotros, a quienes continúan haciéndolo y a quienes hoy se unen a ese compromiso.

 

Atis Amagro

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