La Guancha, 50 años después

Porque cincuenta años son nada

El aniversario pone en valor los avances y desafíos en la conservación del patrimonio arqueológico de Gáldar, destacando la inauguración del Centro de Interpretación de La Guancha y las transformaciones en el entorno desde 1976.

Leonilo Molina Ramírez Sábado, 18 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Dibujo original de Eugenio AguiarDibujo original de Eugenio Aguiar

En estos días, el quince de este caluroso mes de julio, se conmemora el cincuentenario de lo que constituyó, en el año 1976, un hito en la defensa del patrimonio arqueológico canario en general y galdarense en particular. Por aquellas fechas, no destripo el final, un grupo de jóvenes de Gáldar, mostrando un evidente deseo por tomar la iniciativa, convocaron, previa solicitud del correspondiente permiso a la autoridad competente, una manifestación en defensa del yacimiento arqueológico de El Agujero, la necrópolis de La Guancha y el resto de los túmulos que se conservaron hasta la fecha. La manifestación, a nadie le cabe duda, tuvo éxito tanto en lo concerniente a la participación como a los logros que el paso del tiempo han puesto en evidencia.

 

Tras medio siglo se observan cambios en el entorno. Así se muestra la mejora de la situación del yacimiento en todos los sentidos; no obstante, hay que advertirlo, también se aprecia cierto empeoramiento. A pesar de haber delimitado el espacio con el correspondiente vallado perimetral, entre otros objetivos para el control de accesos a los mismos, con mejor o peor fortuna por los materiales utilizados por no percatarse del poder erosivo de la maresía. No podemos olvidar, cuando se cumplieron los treinta años de la manifestación y lectura del manifiesto, que en aquella ocasión se pudo constatar la acción destructora de los meteoros sobre una valla que tuvo un costo notable. Sustituida tal y como se puede comprobar en la actualidad, pues a la anterior, metálica, le siguió otra de madera, sobre la que también los meteoros hacen su trabajo.

 

Transcurridos los cincuenta años, cuando observamos y comparamos imágenes de aquella época con las actuales, nos llevamos otra sorpresa (o no) con el estado actual del entorno. No, no me refiero al palmeral (de escaso éxito) que acompaña uno de los laterales del yacimiento. En nuestro paseo con motivo del trigésimo aniversario del Manifiesto, ya se pudo comprobar su escasez de riego. algo más cruento se dispara a la mirada, no son otra cosa que los cultivos bajo plástico que ensombrecen el aspecto del entorno. eso sí, es de hacer notar las mejoras en los accesos a la zona con una distribución de calles para el ir y venir por el entorno, no solo para los vehículos sino también para las personas que acceden caminando, con mejoras en las aceras.

 

Algo novedoso se destaca en el transcurso de estos cincuenta años. Me refiero, cómo no, al recién abierto Centro de Interpretación de La Guancha Gáldar. Tras un largo periodo de obras, con momentos de paralización de las mismas, se culminaron con la consiguiente inauguración de los locales. Entre otras mejoras, relacionadas también con los túmulos, estaría la presencia de servicios públicos, de los que se carecían hasta la fecha de la referida apertura. A partir de ahora, la Playa del El Agujero cuenta con servicios públicos. Quienes conocimos la zona antes y después del ahora conmemorado manifiesto, recordamos cómo se hacía uso de los túmulos para llevar a cabo las necesidades fisiológicas, en general y sin entrar en detalle. También sirvieron como lugar para cambiarse de ropa tras el baño. Quizá, por qué no, también sea un logro más, pues aparece la primera ducha pública en la playa de El Agujero y un espacio adecuado para realizar las consiguientes necesidades fisiológicas. Por tanto, ni tan mal.

 

Está claro, el lugar tendrá en el futuro usos diversos, ya anuncian alguno con ocasión del cincuentenario, aparte de servir de guía a las personas que visitan el yacimiento. Como las opiniones siempre son a gusto de cada cual, algunas voces críticas han surgido en relación con el material que alberga el edificio. En cualquier caso, los criterios son los que son. Espero que sea un espacio dinámico, que se vaya adecuando y modificando a las circunstancias y, como no, al resultado de los estudios de la vida de quienes habitaban la zona antes de la llegada de los castellanos. Sobre todo, como se menciona más arriba, por si se dignan en sustituir determinados personajes a los que quizá se les haya dado excesiva transcendencia. Como se suele decir: doctores tiene la iglesia.

 

No obstante, se trata de conmemorar un hito en la historia de la reivindicación del patrimonio de Gáldar, y ello es lo que nos debe guiar sin duda. En Infonortedigital, adelantándose al aniversario en cuestión, se han ido publicando artículos relacionados con tal acontecimiento, y con buen tino se han ido recabando las opiniones de quienes, bien por protagonizar la manifestación bien por su cercanía a quienes allí estuvieron, formaron parte de dicho hito en la Gáldar de la segunda mitad del siglo veinte cuando los restos del dictador reposaban en la iglesia de Valle de Cuelgamuros. Bueno, antes también hubo alguna reivindicación denunciando la falta de fluido eléctrico en el municipio.

 

Es cierto que el patrimonio arqueológico del municipio no se circunscribe, ni mucho menos, a la zona de El Agujero, necrópolis y túmulos de la zona, sino que también en el resto de la costa de Gáldar, sin olvidar la Cueva Pintada, de cuyo esmerado cuidado no hay dudas, que en la anterior ocasión, con motivo del trigésimo aniversario fueron objeto de visitas, no es el caso en esta ocasión. El tránsito escaso por la zona, me refiero a los ubicados en El Clavo y Botija, no nos proporcionan una idea clara de su conservación, si bien alguna cosa nos ha llegado en cuanto a esta, pues parece estar alejada de la mirada —ojos que no ven— y están sometidas a una rigurosa conservación. Alguna visita habrá que girar a la zona.

 

El título de este artículo viene a referirse, a modo de conclusión, a un hecho bien significativo con respecto a la efeméride que lo motiva. En el año 2006, cuando se cumplían los treinta años del manifiesto de La Guancha, a través de este medio se publicó un documento en el que se hacía un repaso, más o menos pormenorizado, de lo acontecido con el patrimonio galdense durante ese periodo de tiempo. Ahora, son cincuenta los años que median entre aquel 15 de julio de la manifestación y el de este 2026. Dicho de otro modo, hace veinte años que se trató en este medio el aniversario de la Manifestación de La Guancha y, como bien dice el tango, veinte años son nada, y, por extensión, los cincuenta son dos nadas y media, y como sabemos la nada es un cuchillo sin cabo que perdió la hoja.

 

Leonilo Molina Ramírez

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.33

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.