
Ver la luz de las realidades escondidas no es más que interpretar de nuevo lo de siempre: otra manera de enfocar.
Bien es verdad que cualquier asunto puede ser visto de distintas formas. Pero no es menos cierto que las realidades ocultas se prestan a variadas versiones: cada uno ve lo que ve. Y en ese ínterin transcurre la existencia que marca a las personas. Es el tiempo tan inexorable como siempre y desde él toda aventura tiene su aquel, su misterio, su interpretación.
Que a estas alturas de la película sigamos asombrándonos de la respuesta del cuerpo, viene a ser casi siempre una declaración de intenciones. Ni más ni menos. Si a ello sumamos que sigue funcionando la imaginación y la creatividad parece haber encontrado su acomodo, poco más se puede pedir. Sí, ya sé que somos muy limitados. De cualquier manera, la persona que me acompaña en este itinerario vital, no solo me contempla casi como un héroe, sino que, además, sirve para contener tantos aires airados que en esta etapa de la vida se presentan desde perspectivas distintas. Sí, intuimos que no les decimos nada que ustedes no sepan. En cualquier caso, sirve para refrescar las actitudes y comprender aquello de que lo primero es razonar. Y, luego, si queda tiempo, actuar.
Pero llegar a comprender esta situación nos puede durar toda la vida. Que no es poco.
Juan FERRERA GIL































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