
Tras haber visitado la exposición Pieregrinos, en la Sala Sábor del Ayuntamiento de Gáldar, sorprende cómo un mismo tema puede dar lugar a visiones tan diferentes. Ya en la propia denominación de la muestra, la palabra compuesta remite al pie del peregrino, quien, movido por la fe, la esperanza o el consuelo, dirige sus pasos hacia el destino elegido y, en muchos casos, al encuentro del Santo.
No solo soportan los pies el peso del cuerpo; soportan también los avatares del viaje. El pie del peregrino se cansa, se duele y se lamenta por el esfuerzo, el cansancio y las llagas. Pero, al mismo tiempo, se alegra y casi vuela con la satisfacción de la llegada, tras jornadas de largas distancias, de tierra y garganta secas que agradecen el frescor del agua y el refugio de la sombra. Así, junto al esforzado pie, articulado hasta la extenuación, surgen otros de vivos colores y adornos; frente al pie solitario, otros avanzan acompañados, celebrando la iluminación del camino.
Esa experiencia humana, nacida del sacrificio y de la ilusión, es la que los alumnos y alumnas de la Academia de Dibujo y Pintura Josefa Medina han trasladado a sus obras. Un mismo motivo es revisado por cada artista desde una mirada distinta: unas veces más cercana a la realidad anatómica, otras más simbólica o emocional. A tavés del color, la textura y la imaginación, cada creación expresa una forma particular de entender la peregrinación.
El resultado es una exposición variada y sugerente, en la que cada obra parece contar una historia propia y donde el pie deja de ser un simple elemento del cuerpo para convertirse en símbolo del viaje, de la búsqueda y de la llegada.






























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