Planificar el relevo generacional para garantizar unos servicios públicos de calidad

Juan Jiménez Suárez

[Img #32590]Las administraciones públicas tienen una misión esencial: prestar un servicio eficaz, continuo y de calidad a la ciudadanía. Para cumplir ese objetivo no basta con contar con buenos profesionales; es imprescindible gestionar los recursos humanos con visión estratégica y anticiparse a los cambios que inevitablemente se producen en las organizaciones.

 

Con demasiada frecuencia se habla del envejecimiento de las plantillas como si fuera un problema. En realidad, no lo es. Es la consecuencia natural de toda una vida dedicada al servicio público. Detrás de cada empleado que se acerca a su jubilación hay décadas de esfuerzo, compromiso, responsabilidad y experiencia acumulada. Ese conocimiento constituye uno de los mayores patrimonios de cualquier Administración y merece el máximo reconocimiento.

 

El verdadero problema aparece cuando esa experiencia se pierde de forma repentina por la falta de planificación. El conocimiento adquirido durante tantos años no se transmite mediante un manual ni en unas pocas semanas. Se aprende compartiendo el trabajo diario, resolviendo incidencias, conociendo los procedimientos y acompañando a quienes comienzan su trayectoria profesional.

 

Sin embargo, la realidad demuestra que el relevo generacional sigue sin abordarse con la anticipación necesaria. Los procesos para cubrir vacantes suelen prolongarse durante meses e incluso años, ya sea por la lentitud administrativa o por la ausencia de decisiones a tiempo. Mientras tanto, las jubilaciones se suceden y muchos departamentos van perdiendo efectivos y capacidad de respuesta.

 

Las consecuencias son evidentes. La ciudadanía se enfrenta a mayores tiempos de espera, expedientes que tardan más en resolverse y servicios que funcionan con enormes dificultades. Pero también las sufren quienes permanecen en sus puestos de trabajo. Son los empleados públicos que, con un alto sentido de la responsabilidad, asumen una carga de trabajo cada vez mayor para mantener el funcionamiento de los servicios. Gracias a su profesionalidad y compromiso, las administraciones continúan respondiendo a las necesidades de la población, aunque ese esfuerzo extraordinario no puede convertirse en una situación permanente.

 

Por ello, resulta imprescindible que las nuevas incorporaciones se produzcan con la suficiente antelación para que exista un periodo de convivencia profesional entre quienes están próximos a finalizar su carrera y quienes comienzan la suya. Ese tiempo permitiría transmitir conocimientos, adquirir experiencia práctica y garantizar una transición ordenada, evitando que la calidad del servicio público se resienta.

 

Esta planificación no debería depender de la voluntad de cada administración ni de decisiones improvisadas. Debe ser la propia Administración, a través de los órganos competentes en materia de Función Pública, la que impulse mecanismos estables que permita a las administraciones anticiparse a las necesidades de personal, incorporar nuevos profesionales con tiempo suficiente y preservar el conocimiento acumulado durante décadas de servicio. El relevo generacional debe convertirse en una auténtica política pública de recursos humanos, basada en la previsión, la estabilidad y la responsabilidad.

 

Invertir en el relevo generacional no supone únicamente cubrir plazas vacantes. Significa proteger el conocimiento de quienes han dedicado su vida al servicio público, reconocer el esfuerzo de los trabajadores que sostienen día a día el funcionamiento de las administraciones y ofrecer a las nuevas generaciones la oportunidad de aprender junto a ellos antes de asumir plenamente esa responsabilidad.

Planificar el relevo generacional es una obligación si queremos preservar la calidad, la continuidad y la eficiencia de los servicios públicos.

 

Es una inversión en el futuro de nuestras administraciones y, sobre todo, una garantía para que la ciudadanía siga recibiendo la atención que merece de una Administración preparada, organizada y capaz de responder con eficacia a los retos del presente y del futuro.

 

Juan Jiménez Suárez

Concejal de Vías, Obras e Infraestructuras, Limpieza Viaria, Parques y Jardines

Ayuntamiento de Santa María de Guía

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