![[Img #37008]](https://infonortedigital.com/upload/images/02_2026/9821_7977_6081_guayarmina.jpg)
Hay una diferencia fundamental entre recuperar la historia e inventarla. El llamado Camino de Santiago de Gran Canaria pertenece, lamentablemente, a la segunda categoría. Es inventado.
Desde hace algunos años se ha instalado la idea de que Gran Canaria posee su propio Camino de Santiago, como si durante siglos generaciones de peregrinos hubieran recorrido la isla rumbo a Santiago de Gáldar. El relato resulta atractivo. También rentable desde el punto de vista turístico. El problema es que la historia exige algo más que una buena campaña de promoción: exige pruebas.
Nadie discute que la iglesia de Santiago de Gáldar tenga un enorme valor patrimonial. Tampoco que disfrute de privilegios jubilares concedidos por la Iglesia. Eso es un hecho histórico. Pero una iglesia jubilar no crea, por sí sola, un camino histórico de peregrinación. Son dos realidades completamente distintas.
Si realmente existió un Camino de Santiago insular durante siglos, la pregunta es inevitable: ¿dónde están las pruebas?
¿Dónde aparecen los testimonios de peregrinos? ¿Dónde están las crónicas que describen ese itinerario? ¿Los hospitales de peregrinos? ¿Las cofradías jacobeas? ¿Las mandas testamentarias? ¿Los relatos de viajeros? ¿Las referencias en la documentación eclesiástica o municipal? ¿Qué historiador ha demostrado la existencia de ese camino antes de que comenzara su promoción institucional en el siglo XXI?
La respuesta sigue siendo la misma: no existen evidencias documentales que acrediten la existencia de un camino histórico de peregrinación en Gran Canaria comparable a los grandes caminos jacobeos.
Hay otro aspecto que suele omitirse deliberadamente. Santiago nunca ha sido una de las grandes devociones populares de Gran Canaria. Su culto ha tenido una indudable importancia en Gáldar, pero no ha articulado la religiosidad de la isla ni ha generado una tradición de peregrinaciones insulares. Ese papel lo han desempeñado históricamente la Virgen del Pino, cuyo santuario ha sido durante siglos el gran centro de peregrinación de Gran Canaria, y, en otro plano, el Cristo de Telde. Esas devociones forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de grancanarios. La de Santiago, sencillamente, no. Santiago en Gáldar es como cualquier otro Patrón de cualquier pueblo, una advocación local.
Las propias instituciones que promocionan el recorrido reconocen que la ruta actual recrea antiguos senderos y caminos tradicionales. Es decir, se ha diseñado un itinerario contemporáneo aprovechando infraestructuras históricas ya existentes. No se ha recuperado un camino jacobeo olvidado; se ha construido un producto cultural y turístico sobre caminos que nunca fueron un Camino de Santiago.
Y eso, por sí mismo, no tendría nada de criticable. Las administraciones están en su derecho de crear rutas culturales, senderos temáticos o productos turísticos que ayuden a dinamizar la economía local. Lo cuestionable es presentar esa creación contemporánea como si fuera una tradición histórica consolidada. Ahí termina la promoción y comienza la ficción.
Lo más paradójico es que Gáldar no necesita absolutamente nada de eso.
Pocas ciudades de Canarias pueden exhibir un patrimonio histórico tan extraordinario. Fue la capital de los antiguos canarios antes de la conquista castellana. Conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del Atlántico. Es protagonista de algunos de los episodios decisivos de la historia de Gran Canaria. Posee un casco histórico de enorme valor y una identidad propia construida a lo largo de siglos.
Precisamente por eso resulta incomprensible recurrir a relatos que no pueden sostenerse documentalmente. Cuando una ciudad posee un patrimonio auténtico tan excepcional, inventarle una tradición no la hace más importante; la empequeñece. Es como si su historia real no fuera suficiente y hubiera que adornarla con una leyenda fabricada para hacerla más atractiva.
La historia de Gáldar merece mucho más respeto. Merece ser contada tal y como fue, no como resulta más conveniente para un folleto turístico.
El llamado Camino de Santiago de Gran Canaria no es un camino histórico recuperado. Es un itinerario contemporáneo diseñado con fines culturales y turísticos al que posteriormente se le ha dotado de un relato histórico mucho más ambicioso de lo que permiten las fuentes conocidas.
La historia no necesita campañas de marketing. Necesita rigor. Porque un sendero puede señalizarse en unos meses, una marca turística puede construirse en unos años y una campaña institucional puede convencer a mucha gente. Pero una tradición histórica no se decreta desde un despacho ni nace de una estrategia de promoción.
Las tradiciones auténticas las construye el tiempo. Y el tiempo, en este caso, nunca construyó un Camino de Santiago en Gran Canaria.
Guayarmina Guanarteme
Gaumet Javier Martín García. | Viernes, 03 de Julio de 2026 a las 07:50:55 horas
No entiendo el por qué no se ha emitido desde estamentos autorizados para ello ningún escrito que dilapide ya de una vez esta nueva falacia a la que este municipio nos tiene acostumbrados pues no es sólo esta sino varias mas de las que se autodenominan. Galdar no necesita de esto para ser grande, necesita que se actúe desde la verdad y con seriedad y rigor históricos tanto en esto como en otras varias cuestiones.
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