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La firma del primer acuerdo electoral entre Coalición Canaria y Primero Canarias confirma lo que muchos sospechaban desde hace meses: el llamado proyecto municipalista nunca fue tan independiente como se quiso vender.
Durante todo este tiempo se insistió en que Primero Canarias nacía para superar las viejas estructuras de los partidos tradicionales, para defender exclusivamente los intereses de los municipios y para hacer una política diferente. Sin embargo, el primer gran paso de esta nueva formación ha sido integrarse en una estrategia electoral con Coalición Canaria.
No hay nada censurable en alcanzar acuerdos políticos. Lo cuestionable es construir un discurso basado en la independencia, la renovación y el municipalismo para acabar reproduciendo exactamente la lógica de las alianzas partidistas de siempre.
Quienes defendieron que este nuevo espacio no respondía a intereses de otras organizaciones políticas tendrán ahora que explicar cómo se pasa, en tan poco tiempo, de presentarse como una alternativa a convertirse en un socio electoral de uno de los partidos históricos del nacionalismo canario.
Este acuerdo también desmonta el argumento de que la ruptura con Nueva Canarias obedecía únicamente a diferencias de funcionamiento interno. Si el desenlace natural era confluir con Coalición Canaria, resulta legítimo preguntarse si ese era el verdadero objetivo desde el principio.
Los ciudadanos merecen transparencia. No basta con presentar los pactos cuando ya están cerrados; también es necesario explicar con honestidad cuál era el proyecto político real desde el momento en que se produjo la escisión.
Coalición Canaria, por su parte, deja claro que su estrategia para recuperar peso en Gran Canaria pasa por absorber espacios políticos surgidos de otras formaciones. Es una operación legítima desde el punto de vista electoral, pero que evidencia que el supuesto municipalismo independiente ha acabado convertido en un instrumento de una estrategia partidista.
Las siglas cambian, los discursos evolucionan y las promesas se adaptan a las circunstancias. Pero los hechos son mucho más difíciles de disfrazar.
La firma de este acuerdo marca un antes y un después. Ya no caben ambigüedades ni relatos sobre proyectos alejados de los partidos tradicionales. Primero Canarias ha elegido su camino político y Coalición Canaria ha encontrado un nuevo aliado.
Se acabaron los juegos florales. Se acabaron los disimulos. A partir de ahora serán los ciudadanos quienes juzguen si este era el proyecto que se les prometió o si, simplemente, asistieron a una operación política cuidadosamente dosificada hasta que llegó el momento de mostrar su verdadero destino.
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