Ventana folclórica, hoy con Simón Morales Tavío, maestro artesano de la madera

El legado de Simón Morales Tavío impulsó la excelencia del timple y consolidó a Lanzarote como referente en la tradición musical canaria.

Moisés Rodríguez Gutiérrez Martes, 16 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:
Simón Morales Tavío (DEP)Simón Morales Tavío (DEP)

En la historia del folclore canario existen nombres que permanecen ligados para siempre a las manifestaciones culturales más representativas de nuestro pueblo. Uno de ellos es, sin duda, Simón Morales Tavío, maestro artesano de Lanzarote cuya labor contribuyó de manera decisiva a prestigiar y desarrollar la construcción del timple, instrumento inseparable de la música tradicional de Canarias.

 

Nacido en el pueblo de Soo, municipio de Teguise, en 1897, Simón Morales creció en una isla donde la artesanía formaba parte de la vida cotidiana. Desde muy joven mostró una extraordinaria habilidad para trabajar la madera, una destreza que con el paso de los años le convertiría en uno de los artesanos más reconocidos de Lanzarote. Su capacidad creativa iba mucho más allá de la construcción de instrumentos musicales. También elaboró arquetas, maquetas navales, trabajos de ebanistería y numerosas piezas artesanales que reflejaban su talento y minuciosidad.

 

Sin embargo, fue el timple el que acabaría situándolo en un lugar destacado dentro de la historia cultural de Canarias. Durante buena parte del siglo XX, el nombre de Simón Morales estuvo asociado a algunos de los instrumentos más apreciados del Archipiélago. Sus timples eran reconocidos por la calidad de sus acabados, la cuidada selección de las maderas y el equilibrio de su sonido, características que hicieron que músicos de distintas islas buscaran instrumentos construidos en su taller de Teguise.

 

La construcción artesanal de un timple requería conocimientos que iban mucho más allá de la carpintería convencional. El artesano debía conocer las propiedades de cada madera, comprender cómo influían en la resonancia del instrumento y dominar técnicas de ensamblaje transmitidas a lo largo de generaciones. En una época en la que la fabricación industrial era prácticamente inexistente en Canarias, cada instrumento era una obra única, realizada completamente a mano y fruto de largas jornadas de trabajo.

 

Los investigadores de la historia del timple coinciden en señalar que Lanzarote desempeñó un papel fundamental en la evolución del instrumento. Dentro de esa tradición constructiva, Simón Morales Tavío ocupa un lugar destacado junto a otros artesanos que contribuyeron a perfeccionar las formas, proporciones y características que hoy identificamos con el timple canario. Aunque el origen exacto del instrumento continúa siendo objeto de estudio, la aportación de los constructores lanzaroteños resulta incuestionable en su desarrollo y consolidación.

 

La Villa de Teguise, antigua capital de Lanzarote, fue durante décadas uno de los centros más importantes de la artesanía insular. Allí desarrolló Simón Morales gran parte de su actividad profesional. Su taller se convirtió en un referente para músicos, visitantes y amantes de la cultura popular. Entre herramientas, virutas y maderas cuidadosamente seleccionadas nacieron instrumentos que hoy forman parte del patrimonio musical canario.

 

Más allá de la calidad técnica de sus trabajos, quienes conocieron su trayectoria destacan la dedicación y el respeto con que afrontaba cada pieza. La construcción de un timple no era para él una simple actividad económica. Formaba parte de una tradición cultural profundamente arraigada en la sociedad canaria. Cada instrumento representaba una contribución a la conservación de una identidad musical que se transmitía de generación en generación.

 

La relevancia de Simón Morales también se aprecia en la continuidad de su legado familiar. Su hijo, Esteban Morales Hernández, conocido popularmente como “Juanele”, siguió los pasos de su padre y mantuvo viva la tradición artesanal de la familia. Gracias a ello, los conocimientos acumulados durante décadas pudieron conservarse y transmitirse a nuevas generaciones de constructores. La saga de los Morales se convirtió así en una de las más reconocidas dentro de la historia de la luthería canaria.

 

El prestigio alcanzado por los instrumentos fabricados por Simón Morales trascendió las fronteras de Lanzarote. Muchos de sus timples viajaron a otras islas e incluso fuera del Archipiélago, acompañando a músicos que contribuyeron a difundir la riqueza de la música tradicional canaria. Con el paso del tiempo, algunas de estas piezas se han convertido en auténticos objetos de colección, valorados tanto por su calidad artesanal como por su importancia histórica.

 

La evolución del timple durante el siglo XX no puede entenderse sin la aportación de constructores como Simón Morales Tavío. Gracias a artesanos de su generación, el instrumento fue perfeccionando sus características técnicas y ampliando sus posibilidades musicales. Aquella pequeña guitarra de cinco cuerdas, nacida del ingenio popular, acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos culturales más reconocibles de Canarias.

 

Actualmente, la memoria de Simón Morales sigue presente en la Villa de Teguise, donde la tradición timplista continúa ocupando un lugar destacado dentro de la cultura local. La Casa-Museo del Timple constituye un espacio fundamental para conocer la historia del instrumento y rendir homenaje a quienes dedicaron su vida a su construcción y difusión. Allí, junto a otros nombres ilustres de la luthería canaria, la figura de Simón Morales ocupa un lugar de especial relevancia.

 

Su fallecimiento en 1967 supuso la pérdida de uno de los grandes maestros artesanos de Lanzarote. Sin embargo, su obra ha sobrevivido al paso del tiempo. Cada vez que un músico interpreta una isa, una folía o unas malagueñas acompañado por el sonido de un timple, también se mantiene viva la memoria de aquellos hombres que hicieron posible la existencia de ese instrumento.

 

En una época marcada por la rapidez y la producción en serie, la figura de Simón Morales Tavío nos recuerda la importancia de la artesanía tradicional y del trabajo realizado con paciencia, conocimiento y pasión. Su legado no se limita a los instrumentos que construyó. Forma parte de la historia cultural de Canarias y del patrimonio que hemos heredado de quienes dedicaron su vida a preservar nuestras tradiciones.

 

Por ello, recordar a Simón Morales Tavío es rendir homenaje no solo a un gran lutier, sino también a una generación de artesanos que contribuyó decisivamente a mantener viva la identidad de nuestro pueblo. Gracias a su trabajo, el timple continúa siendo hoy la voz musical de Canarias y uno de los símbolos más queridos de nuestra cultura popular.

 

Porque detrás de cada timple hay una historia, y detrás de muchas de esas historias permanece el nombre de Simón Morales Tavío, maestro artesano de la madera y figura imprescindible del folclore canario.

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