Microrrelatos. Sardina de mis amores

Un encuentro onírico revela la profunda admiración por los paisajes y el espíritu de Sardina, entre la realidad y la fantasía.

Quico Espino Lunes, 15 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

Me hallaba sentado, absorto, 
en la peña de La Laja, 
cuando reventó una ola 
con un extraño rumor.
 
Me levanté, impresionado, 
y me fui al borde del risco. 
Entonces la blanca espuma 
en un susurro me habló:
 
Me he quedado encantada en esta playa;
colosal me parece El Farallón;
el monte Tamadaba me fascina;
me alucina La Cola de Dragón.
 
Preguntándome ¿qué es esto? 
me sacudí la cabeza, 
y la ola, en retroceso, 
con su charla continuó:
 
He viajado por todos los océanos 
y nunca había sentido tanta paz.
¡Qué lugar tan hermoso y entrañable!
¡Qué pena que me tenga que marchar!
 
Asombrado, cavilando 
que aquello no era normal, 
de pronto me desperté. 
Sonaba cercano el mar.
 
Entraba por la ventana 
la luz del amanecer, 
amarillenta, ambarina, 
y… cuando al mar me asomé, 
 
tras descorrer las cortinas, 
pestañeando, pensé: 
yo también estoy prendado 
del encanto de Sardina.
 
Texto: Quico Espino
Imagen: Ignacio A. Roque Lugo
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.230

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.