Parranda Tinasoria.En una pequeña plaza de Canarias, cuando el sol comenzaba a esconderse lentamente detrás de las montañas y el cielo se teñía de tonos anaranjados y rojizos, el aire se llenaba de ese aroma inconfundible a mar, tierra húmeda y noches de fiesta. Allí, entre conversaciones tranquilas, risas sinceras y el sonido lejano de alguna guitarra afinándose, un grupo de amigos empezó a reunirse casi sin darse cuenta de que estaban dando vida a algo que, con el tiempo, se convertiría en mucho más que un simple grupo musical.
Todo nació de manera natural, como nacen las cosas auténticas. Entre ensayos de agrupaciones folclóricas, encuentros improvisados y parrandas que se alargaban hasta la madrugada, comenzaron a compartir canciones, ilusiones y una misma pasión: el amor profundo por la música tradicional canaria. Las guitarras iban pasando de mano en mano, los timples marcaban el ritmo de cada encuentro y las voces se unían con esa complicidad que solo existe entre quienes sienten la música desde el corazón.
Cada uno llevaba consigo la esencia de sus raíces, el respeto por las costumbres de su tierra y el recuerdo de tantas canciones aprendidas de padres, abuelos y amigos. Pero al mismo tiempo, todos compartían una inquietud especial: darle un aire fresco y cercano a esa música que había acompañado durante generaciones las fiestas, los barrios y los momentos más importantes de la vida del pueblo canario.
Así, casi sin proponérselo, nació Parranda Tinasoria.
No hubo grandes planes ni ambiciones desmedidas. Nunca buscaron la fama ni los grandes escenarios. Su verdadera ilusión era mucho más sencilla y, precisamente por eso, mucho más valiosa: compartir alegría, emocionar a la gente y hacer que cada actuación se convirtiera en un encuentro lleno de cercanía y buenos recuerdos. Querían que las personas cantaran, sonrieran y sintieran por un instante que la vida podía ser más ligera cuando la música sonaba alrededor.
Y eso fue exactamente lo que empezó a ocurrir.
Allí donde aparecía Parranda Tinasoria, surgían las palmas acompañando cada canción, los bailes espontáneos en cualquier rincón y las voces de quienes, sin importar la edad, terminaban cantando junto a ellos como si conocieran aquellas canciones desde siempre. Porque su música no solo se escucha: se comparte, se vive y se siente.
Con el paso del tiempo comprendieron que su proyecto iba mucho más allá de tocar y cantar. En cada actuación llevaban consigo el alma de un pueblo, la memoria de los mayores, las historias que viven en cada barrio y el orgullo de mantener vivas las tradiciones canarias. Cada isa, folía o malagueña interpretada por ellos se convertía en un homenaje a la cultura popular y a todas esas personas que, generación tras generación, han mantenido viva la identidad de las islas.
Parranda Tinasoria representa la unión, la amistad y el amor por lo nuestro. Son el reflejo de esas reuniones sencillas donde la música nace sin esfuerzo, de las noches eternas entre amigos y de la magia que aparece cuando las canciones se interpretan con sentimiento verdadero.
Hoy continúan recorriendo caminos, plazas, fiestas y escenarios con la misma humildad y entusiasmo del primer día. Unidos por la amistad, por la pasión por la música popular y por el deseo de seguir transmitiendo la esencia de Canarias, siguen demostrando que las tradiciones nunca desaparecen mientras existan personas dispuestas a cantarlas, sentirlas y compartirlas.
Porque cuando la música nace del corazón, siempre encuentra la manera de llegar al alma.
Moisés Rodríguez Gutiérrez































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