El Papa: desarmar la IA, apoyar las migraciones y la justicia social
La visita del Papa León XIV a Canarias se llevará a cabo pocas semanas después de la publicación de su primera encíclica, Magnifica humanidad (Magnifica humanitas), que lleva como subtítulo Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Un texto, riguroso, profundo y comprometido, que ha levantado gran expectación por ofrecer numerosas reflexiones sobre varios de los problemas más acuciantes que afectan a las sociedades contemporáneas. Y en el que el Papa crítica al tecnofascismo y al mal uso de la Inteligencia Artificial (IA), posicionándose, además, sobre asuntos como los movimientos migratorios (uno de los ejes de su visita al Archipiélago), el colonialismo, la redistribución de la riqueza o la necesidad de avanzar hacia un mundo multilateral. Lo hace de manera muy distinta a la corriente ultraconservadora que se está imponiendo en buena parte del mundo.
Respecto a la IA, Robert Francis Prevost, desde mayo de 2025 León XIV, asegura que “pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos”. Por lo que considera que los estados están obligados a intervenir para regularla.
No parece muy lejos de lo que recientemente señalaba el senador Bernie Sanders, una de las figuras más destacadas de la izquierda estadounidense, quien tras indicar que la Inteligencia Artificial introduce “cambios inimaginables a nuestra economía, nuestra democracia, nuestro bienestar emocional, nuestro medio ambiente y a la forma en que educamos y criamos a nuestros hijos”, aboga por que la misma beneficie a la humanidad y no exclusivamente a una elite privilegiada.
Sanders recuerda que Sam Altman (director ejecutivo de OpenAI) o Elon Musk (dueño de xAI) se están aprovechando y se puede afirmar que “han robado” un conocimiento global fruto del trabajo creativo de millones de personas del ámbito de la educación, la ciencia o la cultura. “Es hora de que lo recuperemos”, concluye.
Belicismo y memoria histórica
Volviendo a la encíclica, el Papa no duda en posicionarse críticamente frente al belicismo, que se ha agudizado con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Un belicismo que, como se sabe, cuenta actualmente con numerosos frentes abiertos en el planeta, desde la Ucrania invadida por la Rusia de Putin a las agresiones militares de Estados Unidos a Irán o de Israel al Líbano, así como la permanente barbarie del estado israelí contra el pueblo palestino. Además de la pervivencia de otros muchos conflictos armados con menor repercusión mediática.
“Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ´guerra justa´, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra”, afirma León XIV. Añadiendo que “la guerra nunca es inevitable, las armas pueden y deben callar, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”. Un posicionamiento que, como en otros asuntos, le aleja del trumpismo y de los discursos dirigidos al incremento del armamentismo y del sufrimiento, la destrucción y la muerte de decenas de miles de personas para satisfacer las ambiciones expansionistas y los negocios de una exigua minoría. Llama, asimismo, a desarmar la Inteligencia Artificial, “a sustraerla de la competencia armamentística, que hoy no es solo militar, sino económica y cognitiva”.
Por otra parte, el Papa alerta en Magnífica Humanidad de una preocupante perdida de la memoria histórica. Lo hace justo cuando formaciones de extrema derecha vuelven a ocupar el poder en distintos estados, repitiendo los discursos de odio del pasado e incluso considerándose algunas herederas de las que llevaron al mundo al desastre en los años treinta y cuarenta del pasado siglo. “La desaparición gradual de los testimonios directos del Holocausto y de las dos guerras mundiales facilita la reescritura selectiva o distorsionada del pasado, en un clima en el que las noticias falsas y las manipulaciones narrativas empañan las lecciones aprendidas”, asegura.
Desigualdad y pobreza
León XIV no elude entrar en los problemas de la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. Abogando por la implementación de leyes justas y de instrumentos de redistribución de la riqueza que corrijan los desequilibrios, incluso mediante sistemas fiscales “que alivien la carga sobre los más débiles y exijan más a quienes tienen más recursos”. Y, sin cuestionar la educación privada, defiende la educación pública como garantía de que la formación de las jóvenes generaciones no quede supeditada a la capacidad económica de las familias.
Es decir, justo lo contrario de lo que plantean los tecnomillonarios y las derechas y ultraderechas en todo el mundo, también en Canarias, empeñadas en bajar los impuestos a los más ricos, desproteger a los más vulnerables y debilitar los servicios públicos y el conjunto de las estructuras estatales desde un iliberalismo que pretende borrar del mapa al estado social, el que ha permitido los mayores niveles de calidad de vida y equidad.
La encíclica aborda y analiza muchos más asuntos. Rechazando los extremismos religiosos y los fanatismos identitarios que se alían con un economicismo irracional; y oponiéndose al viejo y al nuevo colonialismo y defendiendo la necesaria autocrítica de la Iglesia por haber tolerado la esclavitud y por haber tardado tanto en condenarla.
No olvida el Papa realizar referencias a la situación de desigualdad de las mujeres en el mundo y a la pervivencia del maltrato, la violencia y la exclusión. Señalando que el discurso de igualdad de derechos debe traducirse en decisiones concretas “en las leyes, en el acceso al trabajo, a la instrucción, a las responsabilidades sociales y políticas, en el modo en el que la sociedad escucha y valora el aporte de las mujeres. Mientras exista esta disparidad, no podremos decir que la sociedad reconoce realmente y en profundidad que las mujeres tienen la misma dignidad que los hombres”. Asunto espinoso cuando en la propia Iglesia Católica las mujeres feministas reclaman un mayor papel, como el alcanzado en otras religiones que no solo cuentan ya con mujeres que ejercen el sacerdocio sino incluso que han accedido al obispado.
Inmigración y derecho a quedarse
Y, asimismo, coloca el trato que se da a los emigrantes -a las personas que abandonan su tierra a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático o los desastres-, como elemento que define la existencia o no de una justicia social. Desde el reconocimiento del derecho que tienen a irse de sus países para mejorar sus condiciones de vida a lograr que sea también efectivo “el derecho a quedarse” en los lugares a donde emigran y quieren desarrollar sus vidas. Un mensaje solidario que en nada se parece a las llamadas, tan en boga, a la prioridad nacional, a primero lo nuestro, a primero los de aquí, tan peligrosas como deshumanizantes. Como se observa claramente en los distintos pactos del PP con Vox en varias comunidades autónomas, el más reciente en Castilla y León. Y con algunas derivas locales de similar tono.
Es difícil no coincidir en la mayoría de las propuestas humanistas que hace el pontífice en su primera encíclica. Sin embargo, estos días, con el mayor cinismo, veremos sacarse fotos con el Papa a dirigentes políticos, empresariales o mediáticos que, en su práctica cotidiana, predican y hacen lo contrario que plantea León XIV. En inmigración, en políticas fiscales, en lucha contra la desigualdad y la pobreza, en defensa del trabajo digno o en el rechazo a las guerras y a quienes las causan. Que, en definitiva, en relación con los dos diferentes modos de construir el futuro que describe el Papa en Magnífica Humanidad (“un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a las lógicas de poder”), hace tiempo que apuestan de forma entusiasta e indisimulada por este último.
Román Rodríguez
Secretario nacional de Estrategia, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc).
































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