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El Ayuntamiento de Gáldar ha anunciado la licitación de la última fase del Parque Urbano del antiguo Estanque de Los Ingleses por 2,9 millones de euros. La noticia se presenta como el paso definitivo para culminar una de las actuaciones más emblemáticas del municipio. Sin embargo, más allá de los anuncios y las infografías, existe una realidad difícil de ignorar: han pasado nueve años desde que se impulsó el proyecto y la obra aún no ha concluido.
La recuperación del histórico estanque y su transformación en un espacio cultural y de ocio ha sido presentada durante años como una prioridad municipal. Nadie discute el valor que puede tener para Gáldar una infraestructura de estas características. Lo que sí merece una reflexión es el tiempo que ha sido necesario para llegar hasta aquí.
Desde que el proyecto comenzó a tomar forma en 2017, los vecinos han asistido a una sucesión de anuncios, fases constructivas, modificaciones y nuevos plazos. Lo que inicialmente se planteó como una actuación con una ejecución mucho más rápida terminará necesitando prácticamente una década para hacerse realidad si se cumplen las previsiones actuales.
La nueva licitación incorpora una inversión de 2,9 millones de euros, de los cuales 1,7 millones serán aportados por el Gobierno de Canarias y el resto por el Ayuntamiento. Se trata de una cantidad importante que se suma al esfuerzo económico realizado durante todos estos años para sacar adelante una actuación que aún no ha podido ser disfrutada por la ciudadanía.
El problema no radica en invertir en infraestructuras públicas. Al contrario. Los municipios necesitan espacios de encuentro, cultura y convivencia. La cuestión es si la planificación inicial fue acorde con la complejidad real de la obra y si los plazos anunciados en diferentes momentos respondían a expectativas realistas.
Cuando un proyecto público se prolonga durante nueve años, resulta inevitable que surjan preguntas. ¿Se evaluaron correctamente las dificultades que podía presentar la intervención? ¿Fueron adecuados los calendarios previstos? ¿Se informó con suficiente claridad a los ciudadanos sobre los obstáculos que fueron apareciendo durante la ejecución?
Son preguntas legítimas que no buscan cuestionar la necesidad del proyecto, sino exigir algo fundamental en cualquier administración pública: transparencia y rendición de cuentas.
Mientras tanto, el municipio continúa destinando importantes recursos a nuevas infraestructuras y mejoras urbanas. El propio Ayuntamiento ha anunciado inversiones cercanas a los 10 millones de euros para distintas actuaciones, entre ellas nuevos aparcamientos, mejoras de accesibilidad y proyectos deportivos. Todo ello demuestra la capacidad inversora de la institución, pero también pone de manifiesto la importancia de que cada actuación se gestione con la máxima eficacia posible.
Ahora se anuncia un plazo de seis meses para culminar los trabajos pendientes. Los vecinos de Gáldar esperan que esta vez sea la definitiva. No porque deseen escuchar un nuevo compromiso, sino porque después de nueve años de espera ha llegado el momento de ver resultados.
El futuro parque urbano puede convertirse en un espacio de referencia para el municipio. Pero cuando finalmente abra sus puertas, también quedará como recordatorio de una pregunta que muchos ciudadanos siguen haciéndose: ¿cómo es posible que una obra considerada prioritaria haya necesitado casi una década para completarse?
Guayarmina Guanarteme
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