Veneguera y el silencio ante la destrucción del territorio. Carta abierta a la ciudadanía canaria
![[Img #40305]](https://infonortedigital.com/upload/images/06_2026/1023_barrancovenegueraq.jpg)
Se sabia desde hacia mucho tiempo que LOPESAN, estaba actuando en el Barranco de Veneguera y en la Rampa de Tabaibales, a destajo, con grandes movimientos de tierra, alterando el cauce del gran barranco, transformando también las laderas vertientes, todo eso se sabía. De vez en cuando llegaban noticias, alguien que había logrado hacer unas fotos del lugar o imágenes tomadas por dron, daban testimonio de lo que allí, en Veneguera, estaba sucediendo. Recientemente se pudo denunciar la destrucción, por los tractores de Lopesan, de gran parte del poblado aborigen de Cañada de La Mar, en el curso bajo del barranco de Veneguera, la prensa dio la noticia, y desde el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de GC, se hizo amago de tomar medidas, pero no paso nada, dicen que es la DGPC quien tiene abierto un expediente, ya veremos que pasa y cuando.
En una visita concertada, que realizamos, hace unos pocos años a Veneguera, para conocer de cerca que estaba haciendo Lopesan en la inmensa propiedad, técnicos de la empresa nos organizaron un recorrido empezando por Tabaibales, llegando al caserío, abandonado, donde se conservan en ruinas de viviendas, la escuela y los almacenes de la explotación agrícola.
Al igual que en Tabaibales, a lo largo del Barranco de Veneguera se encuentran numerosas construcciones, que fueron las viviendas de los trabajadores de las antiguas fincas, además de almacenes, y otras construcciones para los pozos y las maquinarias. También, en La Cañada de La Mar, en el curso bajo del Barranco, se encuentra una casona donde veraneaban los antiguos dueños de Veneguera, la casa fue construida en el S.XIX, por el Virrey de Mogán, así llamado el mayor terrateniente de la comarca.
Cuando preguntamos a los técnicos, que pretendía hacer Lopesan en esta vasta propiedad, que había sido objeto de tantas luchas y movilizaciones ciudadanas por su conservación, nos contestaron sin reparos, que la empresa estaba poniendo en explotación las fincas para suministrar a sus hoteles productos de primera calidad, sobre todo frutas tropicales exóticas, que estaban siendo plantadas por las laderas de las vertientes del gran barranco.
Pero cuando preguntamos si la intervención de Lopesan en Veneguera se limitaría a la explotación agrícola, nos respondieron que la empresa tenía proyectado convertir todas las edificaciones del Barranco de Veneguera y las de Tabaibales, en Villas de Lujo. Esta es la clave de bóveda de todo este tinglado, del chamizo ecologista al que juega Lopesan, porque al final Veneguera, Los Secos y Tabaibales serán devorados por las urbanizaciones turísticas, como vienen haciendo con todo el borde costero de Gran Canaria.
Ahora le toca al turno a los territorios no urbanizados del Oeste de la Isla, entre Mogán y La Aldea de San Nicolás. Veneguera es la punta de lanza de esta nueva “colonización turística” de las últimas tierras sin edificar del litoral de Gran Canaria. El Cabildo apoya esta nueva operación colonizadora. Antonio Morales y su alter ego, Teodoro Sosa, lo respaldan. Después caerá el Valle de La Aldea, por eso el reclamo del proyecto de Parque Nacional en el macizo de Guguy, lo que significará la destrucción de este territorio prístino de esta parte de la Gran Canaria. Luego le llegara la hora al litoral entre Agaete y Galdar, y así hasta acabar con todo, entonces será el final sin retorno para Gran Canaria.
La defensa de Veneguera, de su paisaje y de su biodiversidad merece todo el apoyo y RESPETO DE LA CIUDADANÍA. Dicho esto, resulta imposible no HACERSE una pregunta: ¿Dónde estaban muchos de los que hoy levantan la voz cuando otros barrancos de Gran Canaria están siendo transformados, ocupados o degradados en nombre de la llamada transición energética? ¿Por qué hoy se denuncia la agresión a Veneguera mientras se ha guardado silencio ante actuaciones destructivas sobre otros espacios naturales de la isla? ¿Por qué unos impactos ambientales movilizan conciencias y otros parecen quedar fuera del radar de quienes afirman defender el territorio? Las preguntas no nacen de la voluntad de dividir. Es la necesidad de EXIGIR COHERENCIA. La defensa del territorio NO PUEDE SER SELECTIVA. No puede DEPENDER DE QUIÉN PROMUEVA un proyecto. No puede depender de QUIÉN GOBIERNE. No puede depender de las AFINIDADES POLÍTICAS DE CADA COLECTIVO. Durante la última década Canarias ha asistido a una transformación territorial sin precedentes bajo el paraguas de la llamada transición energética. Miles de hectáreas afectadas por grandes instalaciones energéticas. Barrancos y montañas atravesados por infraestructuras. Tauro es el mejor ejemplo. Montañas y llanos ocupados por torretas, placas y aerogeneradores. Paisajes rurales convertidos en espacios industriales. Infraestructuras eléctricas impuestas sobre territorios de enorme valor ecológico y paisajístico. Todo presentado como inevitable, como progreso, como sostenibilidad, como ecoisla. Cada vez son más las personas que se preguntan si lo que se ha impulsado responde realmente a una transición ecológica o a un nuevo proceso de ocupación intensiva del territorio al servicio de grandes intereses económicos. La cuestión nunca fue renovables sí o renovables no. Siempre, qué modelo de renovables, quién controla la energía. En el fondo todo se reduce a quién asume los costes territoriales y quién obtiene los beneficios económicos. Se hablaba de sostenibilidad y ecoislas, amplias zonas de Canarias se convertían en soporte físico de proyectos promovidos por grandes empresas energéticas y fondos de inversión. Se hablaba de emergencia climática, se debilitaban instrumentos de planificación territorial y participación ciudadana. Se hablaba de transición ecológica, se imponía una lógica de ocupación acelerada del territorio que no admitía debate. Ante todo ello, demasiados silencios. Demasiadas complicidades. Demasiadas renuncias a la crítica. VENEGUERA REPRESENTA ALGO MÁS QUE UN conflicto LOCAL. Es una OPORTUNIDAD PARA ABRIR UN DEBATE QUE DURANTE AÑOS HAN INTENTADO EVITAR. Un debate sobre el MODELO TERRITORIAL de Canarias. Un debate sobre el PAPEL DE LAS GRANDES CORPORACIONES en la gestión de nuestros recursos. Un debate sobre los LÍMITES ECOLÓGICOS de las islas. Un debate sobre la concentración del PODER ECONÓMICO Y ENERGÉTICO. Y también un debate sobre las RESPONSABILIDADES POLÍTICAS Y SOCIALES DE QUIÉNES, POR ACCIÓN O POR OMISIÓN, HAN CONTRIBUIDO A LEGITIMAR PROCESOS QUE HOY MUESTRAN SUS CONSECUENCIAS SOBRE el TERRITORIO. Defender Veneguera exige coherencia. Exige mirar también hacia: Arguineguín. Hacia el barranco de Agaete. Hacia el barranco La Aldea. Hacia la Presa de Las Niñas. Hacia cada barranco, llano, montaña o espacio natural afectado por decisiones adoptadas sin participación social. La defensa del territorio no admite excepciones. No admite dobles varas de medir. No admite silencios selectivos. Canarias necesita una ciudadanía libre de dependencias partidistas. Libre para cuestionar cualquier proyecto que amenace el patrimonio territorial común, venga de donde venga y esté impulsado por quien esté impulsado. El VERDADERO ECOLOGISMO NO CONSISTE EN ELEGIR QUÉ PAISAJE MERECE SER DEFENDIDO. Consiste en defender el territorio siempre. Incluso cuando resulta incómodo. Si Veneguera abre EL DEBATE, habrá prestado un gran servicio a Canarias.
Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.
Pedro Hernandez Camacho
Julio Cuenca Sanabria
Salvar Arguineguín - SOS Gran Canaria
































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