![[Img #37008]](https://infonortedigital.com/upload/images/02_2026/9821_7977_6081_guayarmina.jpg)
Las próximas elecciones municipales en Gáldar deberían abrir un debate mucho más profundo que el simple relevo de nombres o estrategias electorales. Porque lo que muchos vecinos empiezan a percibir no es únicamente el desgaste natural de determinadas etapas políticas, sino una sensación más amplia de desconexión entre parte de la clase política local y la realidad cotidiana del municipio.
Cada vez resulta más evidente que muchas candidaturas se construyen desde la imagen, el cálculo y los equilibrios internos, pero no siempre desde la cercanía real con la ciudadanía. Y eso termina notándose. Se percibe en discursos excesivamente medidos, en apariciones públicas frías y en esa dificultad para transmitir naturalidad, empatía y autenticidad.
Gáldar es un municipio con identidad propia, con barrios muy vivos y con una ciudadanía acostumbrada a valorar el trato cercano y la sencillez. Por eso, cuando algunos perfiles políticos parecen más cómodos entre protocolos, focos y estrategias de comunicación que caminando con naturalidad entre vecinos, inevitablemente aparece una cierta sensación de distancia.
Y en política municipal, la conexión humana importa muchísimo más de lo que algunos asesores creen.
La ciudadanía no busca únicamente currículums, cargos o proyección institucional. Busca representantes capaces de escuchar, comprender el día a día del municipio y generar confianza más allá de las campañas o los actos oficiales. Porque la política local no se sostiene solo con estructura. Se sostiene, sobre todo, con credibilidad emocional y cercanía.
En este contexto, también empieza a surgir otra reflexión legítima y necesaria. En una época donde las instituciones hablan constantemente de igualdad, representación y empoderamiento femenino, ¿por qué sigue costando tanto ver mujeres encabezando proyectos políticos municipales con posibilidades reales de liderar?
Gáldar cuenta con mujeres preparadas, con experiencia, capacidad de gestión y profundo conocimiento del municipio. Sin embargo, la sensación es que los espacios de máximo liderazgo continúan girando casi siempre alrededor de los mismos perfiles tradicionales.
Quizá el municipio necesite abrir una nueva etapa política menos basada en inercias y más centrada en sensibilidad social, escucha activa y cercanía auténtica. Un liderazgo capaz de conectar de verdad con la calle, sin rigideces ni excesos de cálculo político.
Porque las elecciones municipales no deberían decidir únicamente quién administra un Ayuntamiento. También deberían servir para definir qué tipo de relación quiere tener la política con la ciudadanía.
Y quizá esa sea la sensación que mejor resume el momento político que empieza a percibirse en parte de la ciudadanía: todo parece excesivamente preparado, demasiado medido y poco natural. Se ve, se nota y se aprecia cuando una candidatura transmite espontaneidad… y también cuando transmite exactamente lo contrario.
Cuando los gestos parecen ensayados, las apariciones resultan forzadas y la conexión con la gente no termina de surgir de manera auténtica. Porque en política local hay algo que no puede fabricarse fácilmente: la cercanía real. Y cuando esa cercanía no fluye, por mucho esfuerzo comunicativo que exista detrás, el resultado acaba percibiéndose artificial.
Y ese debate, en Gáldar, parece cada vez más necesario.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.115