Nayara AlonsoNayara Alonso llegó hace un par de semanas al programa de radio en el que colaboro y nos dejó a todos boquiabiertos. Con tan solo 25 años, esta joven de Gran Canaria tiene las ideas muy claras: curiosa, responsable y sobre todo resiliente, Nayara conquista por su sinceridad y su natural forma de ser.
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En Ímpetu, la protagonista lucha contra los límites que otros intentan imponerle. ¿Crees que la sociedad sigue castigando a las mujeres que deciden salirse del camino esperado?
Creo que, aunque hemos avanzado mucho, todavía existe cierta presión social hacia las mujeres que deciden salirse de lo establecido. A veces no se castiga de forma evidente, pero sí a través de juicios, expectativas o silencios. Con Ímpetu quería reflejar precisamente esa lucha interna y externa de quienes intentan vivir desde su verdad, aunque incomode a otros.
¿Qué parte de ti vive dentro de la protagonista y qué emociones te resultó más difícil escribir?
Hay mucho de mí en la protagonista: su sensibilidad, sus dudas, su necesidad de encontrar libertad y sentido. Creo que una de las emociones más difíciles de escribir fue el dolor relacionado con la pérdida de mi abuela, porque es una vivencia muy personal que marcó profundamente mi vida. Transmitir ese vacío, esa nostalgia y todo lo que emocionalmente implicó para mí fue uno de los procesos más intensos al escribir. También hubo momentos de mucha vulnerabilidad y miedo, porque la novela nace desde emociones muy reales y muy honestas.
La novela habla mucho de identidad y transformación. ¿Hay algún momento en tu vida que haya marcado un antes y un después en tu manera de ver el mundo?
Sí, he vivido momentos que han marcado un antes y un después en mi forma de ver el mundo. Situaciones que me hicieron replantearme quién era, qué quería y qué estaba dispuesta a aceptar en mi vida. Pienso que esas transformaciones personales terminan inevitablemente reflejándose en la escritura.
¿Qué significa para ti la palabra “libertad” y cómo intentaste reflejarla a lo largo de la historia?
Para mí, la libertad significa poder ser uno mismo sin vivir condicionado por el miedo o las expectativas ajenas. En Ímpetu intenté reflejarla como un proceso, no como un destino final: la libertad también implica equivocarse, romperse y volver a construirse.
Ímpetu transmite mucha fuerza emocional. ¿Escribiste este libro desde alguna herida personal o desde una necesidad concreta de expresar algo?
Sí, el libro nace desde una necesidad muy emocional y muy humana de expresar cosas que muchas veces cuesta decir en voz alta. Creo que toda historia lleva algo de herida y también algo de sanación. Escribir Ímpetu fue, en muchos momentos, una forma de entenderme a mí misma.
![[Img #40150]](https://infonortedigital.com/upload/images/05_2026/5614_nayara2.jpeg)
Durante el viaje de la protagonista aparecen dudas, pérdidas y miedo. ¿Crees que el dolor es necesario para transformarnos?
Pienso que el dolor no siempre debería ser necesario, pero muchas veces termina siendo transformador. Hay experiencias difíciles que nos obligan a crecer, a cuestionarnos y a descubrir una fuerza que no sabíamos que teníamos. La protagonista atraviesa precisamente ese viaje emocional.
¿Hubo alguna escena que te removiera especialmente mientras la escribías?
Sí, hubo escenas que me removieron muchísimo mientras las escribía. Algunas porque conectaban con emociones personales y otras porque sentía muy intensamente mi dolor o mi evolución. Cuando escribes desde la verdad emocional, hay escenas que inevitablemente se quedan contigo o te recuerdan determinados momentos.
Tu novela invita a romper con lo establecido. ¿Qué estructuras o normas sociales crees que deberían cuestionarse más hoy en día?
Creo que todavía deberíamos cuestionar muchas normas relacionadas con cómo debemos vivir, amar o encajar socialmente. A veces seguimos atrapados en modelos muy rígidos sobre el éxito, las relaciones o incluso la forma de sentir. Me interesa mucho hablar de la importancia de construir una vida más auténtica.
Si una lectora se queda con una sola idea después de leer Ímpetu, ¿qué te gustaría que fuera?
Que no se conforme con una vida que no le llena o no le representa. Que, independientemente de su edad, su historia o su momento vital, siempre tiene la posibilidad de cuestionarse, replantearse su camino y elegir desde lo que realmente siente y necesita.
Que Ímpetu sea un recordatorio de que cambiar no es fracasar, sino atreverse a vivir con más verdad, aunque eso implique incomodidad, dudas o empezar de nuevo.
Después de Ímpetu, ¿qué siente Nayara Alonso que todavía le queda por contar?
Siento que todavía me queda prácticamente toda una vida por delante. Soy muy joven y eso, lejos de ser una limitación, es una oportunidad: la de seguir descubriéndome, equivocándome, cambiando y creciendo sin dejar de cuestionarme ni de conformarme con lo que no me representa.
Ímpetu es solo una parte de mi camino, aunque importante, porque recoge algo muy profundo de lo que soy y de lo que me genera todo este proceso de transformación. Pero sé que aún me queda mucho por vivir y, sobre todo, por contar: todo lo que implique seguir luchando por mis sueños, por mi libertad personal y por no perder nunca esa voz interna que me empuja a no conformarme.
Zeneida Miranda Suárez
































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