Sector Primario

El café de Agaete, agricultura sostenible de la planta a la taza

El sistema de cultivo del café de Agaete se basa en modelos de agricultura en sombra y policultivo

Redacción Lunes, 25 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
Café de AgaeteCafé de Agaete

El café de Agaete, al noroeste de Gran Canaria, no solo es un caso singular de caficultura en Europa sino un ejemplo de sostenibilidad y agricultura ecológica. Concentrado en pequeñas fincas familiares, ha logrado mantener un modelo productivo basado en técnicas tradicionales y artesanales durante dos siglos.

 

El cultivo del café se desarrolla en explotaciones de pequeña superficie, generalmente de carácter familiar y con fuerte arraigo histórico. Estas fincas, algunas de ellas con 200 años de historia, tienen como aliados una altitud moderada de entre los 150 y los 400 metros, la humedad atlántica y sus suelos volcánicos para crear unas condiciones excepcionales para el desarrollo de los cafeteros, aún fuera de su rango geográfico habitual.

 

Precisamente es esa pequeña producción la que no solo ha convertido al café de Agaete en un producto gourmet y excepcional, sino que además permite mantener la tradición y las técnicas heredadas por varias generaciones, con una alta dedicación por planta, una recolección completamente manual y una atención al detalle que no existe en otros lugares del planeta.

 

El sistema de cultivo del café de Agaete se basa en modelos de agricultura en sombra y policultivo, donde el cafetero crece asociado a especies frutales como plataneras, cítricos, aguacateros o mangos. Este sistema agroforestal genera condiciones microclimáticas estables, reduce la evaporación del suelo y favorece la biodiversidad edáfica. No es algo nuevo, ni tampoco ciencia, es la aplicación práctica de siglos de trabajo en la tierra. Además, desde el punto de vista fisiológico, la sombra de los frutales que le acompañan y de los vertiginosos riscos del Valle de Agaete aportan una maduración más lenta del fruto, con una concentración particular de azúcares y compuestos aromáticos en el grano.

 

La recolección es manual y selectiva, basada en la recogida de cerezas únicamente en su punto óptimo de maduración, lo que contribuye a la homogeneidad del producto final y reduce pérdidas de calidad. Este trabajo ha sido históricamente llevado por las mujeres del café de Agaete, embajadoras de la historia y trasmisoras de los saberes tradicionales en el Valle. Se estima que, en cuestión de horas, se necesita el equivalente a 20 para producir un kilo de café, lo que habla a las claras de la dedicación y el mimo que diferencia este producto de entre todos los demás.

 

El procesamiento posterior mantiene un enfoque de baja tecnificación, principalmente con secado natural al sol, lo que reduce el consumo energético y preserva las características químicas del grano. Tradicionalmente, el despulpado se realizaba con piedras, una técnica para procesar el café de forma completamente artesanal que hoy se ha mejorado con tecnificación respetuosa con el entorno. Este sistema de muy bajo impacto ambiental, es también laborioso, ligado a pequeñas producciones familiares donde el tiempo y la dedicación formaban parte del proceso.

 

Con la sostenibilidad como máxima y un sistema de mínima intervención, el café mantiene un perfil sensorial equilibrado, asociado a notas dulces y baja acidez.


 

Sostenibilidad agroecológica

 

El modelo productivo del café de Agaete es ejemplo de sostenibilidad a contracorriente en el siglo XXI, usando el saber tradicional para mantener la calidad del producto y la mínima alteración del territorio. En esta línea, este café se basa en el uso reducido de insumos químicos y fertilización orgánica en muchas fincas, la conservación de suelos volcánicos mediante cobertura vegetal permanente y la integración del cultivo en el paisaje agrícola tradicional grancanario.

 

Además, siglos atrás por necesidad y hoy por sostenibilidad, mantienen una baja huella hídrica en comparación con sistemas intensivos, defendiendo la biodiversidad asociada al sistema agroforestal.

 

Desde una perspectiva ambiental, este sistema favorece la estabilidad del suelo en zonas de pendiente y contribuye a la resiliencia del ecosistema frente a la erosión y la desertificación. Su cultivo no solo tiene valor productivo, sino también científico y patrimonial, al constituir uno de los pocos sistemas de caficultura activa fuera del cinturón tropical mundial, que además está asentado en tradiciones y oficios centenarios de las islas.

 

La presente comunicación forma parte de una campaña de refuerzo de la información del Programa de Valorización del Café de Agaete liderado por la Asociación para el Desarrollo y Fomento Agropecuario del Municipio de Agaete (Agroagaete) enmarcada en el Proyecto Paraguas apoyado por AIDER Gran Canaria (7119 LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común), que reivindica además el papel protagonista y crucial de las mujeres en el sector, a la vez que potencia el conocimiento y la difusión de las peculiaridades del café del Valle dentro y fuera del archipiélago.

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