Una sentencia ratifica que el hombre se negó a identificarse ante un subinspector de trabajo en Gáldar cuando estaba pintando un negocio sin actividad de sus padres. La justicia reconoce la obstrucción, pero rebaja la sanción a 3750 euros por el contexto familiar de la obra y la “alteración nerviosa” que sufrió. Algo de piedad ha tenido la justicia ya que de los doce mil euros iniciales se quedan en cerca de cuatro mil, que pagar se tienen que pagar.

































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