El invitado de piedra

Quico Espino

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Henry Moore (1898-1986) fue un artista británico, considerado como el escultor del siglo XX, y esta escultura suya, cuyo nombre no deja de ser un guiño a la obra de don Juan Tenorio, atribuida a Tirzo de Molina, no es un personaje incómodo o marginado que está fuera de lugar en cualquier reunión, sino el convidado de honor por la obra tan extraordinaria y extensa de su creador. Sobresale esta estatua de curvas insinuantes a la que he denominado “el invitado de piedra”, por no decir de mármol o de bronce, que son los materiales con los que trabaja el autor, el cual aparece metido en su artística tarea en la siguiente fotografía:

 

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Desde el 9 de mayo hasta el 27 de septiembre de este año hay más de 100 obras expuestas en los jardines londinenses de Kew, de las cuales 30 son esculturas gigantescas, cuyas formas semiabstractas son muy características de su labor. En principio Henry Moore siguió el estilo romántico de la época victoriana, pero luego desarrolló su propia técnica influido por artistas renacentistas y góticos de la talla de Miguel Ángel, Gioto y Giovanni Pisano, así como por la cultura tolteca de los maya.

 

Sus obras por lo general representan abstracciones de las figuras humanas, sobre todo en relación al cuerpo femenino, reclinadas en su mayoría, como la de la madre con su hijo:

 

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… o la mujer en pose descansada que parece estar observando la campiña muy atentamente:

 

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… o esta otra figura larga, en pose contemplativa y un tanto soñadora, a la que  dio el color de la nieve:

 

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Sin embargo, en los años cincuenta del siglo pasado esculpió grupos familiares, como es el caso de esta obra:

 

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... o de la que aparece a continuación, con figuras igualmente reclinadas:

 

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… o tal vez ésta, donde, aparte del grupo familiar, asoman los invernaderos más bonitos que he visto en mi vida, que simulan palacios de cristal llenos de plantas inauditas:

 

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Así mismo, Henry Moore, siguiendo con sus formas onduladas, inspiradas, según algunos, por los paisajes de su región natal, Yorkshire, llegando a ser por entonces  la voz aceptable de la escultura británica, esculpió también figuras masculinas, como esta imagen de un hombre en postura contemplativa, que simula estar barriendo el paisaje con la mirada:

 

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… o el guerrero de Goslar, que, supongo,

 

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… lo esculpiría pensando en cuando fue reclutado por el ejército para la Primera Guerra Mundial, convirtiéndose en el miembro más joven del regimiento Príncipe de Gales.

 

Sus obras y su estilo influyeron a artistas británicos e internacionales como sir Anthony Caro, Philip King, Eduardo Paolozzi y Kenneth Armitage y, por último, quiero decir que fue amigo íntimo de Bárbara Hepworth, otra escultora de renombre; que fue miembro de las juntas de la Galería Nacional de Londres, así como de la Galería Tate, también londinense, y que se casó con Irina Radetsky, la cual, una vez casados, posó para él en múltiples ocasiones.

 

Texto: Quico Espino

Fotos: François Hamel y Google

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