Cuando el mundo duerme: historias, palabras y heridas de Palestina
Cuando el mundo duerme (Galaxia Gutenberg, 2026) pudiera ser una imagen que nos transporta a la calma de la noche, al silencio reparador, al amor en la intimidad, a la armonía de un mundo en paz, a la espera de un nuevo día para celebrar la vida y proseguir en la batalla cotidiana por subsistir. Pero también sabemos que, cuando el mundo duerme, la iniquidad puede apropiarse de nuestras vidas e imponerse. Llama la atención que Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Palestina, haya escogido este título para denunciar las políticas de apartheid que Israel viene aplicando a los palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania. Sorprende esa imagen para mostrar la verdad sobre el genocidio perpetrado por el estado israelí. Conmueve asimismo la portada, una bellísima pintura de la artista gazatí Malak Mattar, a quien la autora conoció hace años en una escuela de la UNRWA. Por cierto, esta Agencia fue creada en 1949 por la Asamblea General de la ONU para ayudar a los refugiados palestinos. Hasta el 7 de octubre de 2023 sus pinturas están llenas de un color brillante que transmiten paz y esperanza. Dicen los críticos que se inspira en Matisse y en Frida Kahlo. Su arte, lleno de belleza y color, representa la vida cotidiana en Palestina. La ilustración es de 2021 y lleva por título Última noche en Gaza. Tal vez para significar que, hasta ese momento, a pesar del apartheid, los bombardeos y las sistemáticas matanzas de civiles, era posible soñar en Palestina y todavía el mundo podía dormir tranquilamente. Malak Mattar ya no pinta en color, este ha desaparecido de sus pinturas como ha desaparecido la vida en Palestina. Los grises y el negro se han apoderado de Gaza y Cisjordania y la artista ha creado una obra monumental —218 x 485 cm— a la que ha titulado No Words. Este cuadro de 2024 es conocido popularmente por El Guernica de Gaza. Para Albanese es una obra llena de crudeza y violencia que nace del corazón del genocidio. Las casas, las escuelas, las mezquitas, los centros culturales, todo está destruido. «Malak pintó el silencio. Pintó la desaparición de periodistas, artistas, poetas, intelectuales. Una obra que hiela la sangre». El libro le dedica un capítulo a Malak para hablar de los refugiados: «¿Dónde está el hogar de un refugiado?». Nos cuenta que lo que los palestinos llaman Nakba (catástrofe) es el éxodo forzado entre el fin del mandato británico y los primeros años de la fundación del Estado de Israel (1948-1949). Setecientos cincuenta mil palestinos se vieron obligados a abandonar sus hogares tras la destrucción sistemática de sus aldeas, más de quinientas treinta, y ver como unas quince mil personas eran asesinadas.
Cuando el mundo duerme: historias, palabras y heridas de Palestina está escrito sin estridencias, sin fanatismos. Recoge los testimonios de hombres, mujeres y niños como si se hubieran reunido para contar, a quien quiera escuchar, «la cruda realidad de un pueblo ilegalmente ocupado, violentado y arrasado». Se abre con una introducción que nos interpela: ¿Es la solidaridad una declinación política del amor? y el primer testimonio de Salman Abu Sitta: «Me convertí en refugiado a los diez años». Francesca Albanese nos presenta a las personas que le mostraron la realidad de Palestina, palestinos y personas de diferentes lugares, también de Israel. Cada capítulo es una pregunta. «¿Qué es la infancia en Palestina?» Y nos lleva a la historia de la niña Hind asesinada tres meses después del 7 de octubre, cuando Israel ya había matado a más de veintiséis mil personas, incluidos al menos diez mil niños. Y el testimonio de Ouadia, de catorce años: «Tener miedo a la muerte no te impide morir, te impide vivir». Más preguntas: ¿Cuáles son las consecuencias de la ocupación? Y con George veremos qué significa vivir en Jerusalén y cómo se destruyen los espacios culturales por ser lugares de resistencia pacífica. Con Alon sabremos cómo se reconoce a un antisemita. El israelí Raz Segal, profesor de Estudios del Holocausto y el Genocidio en la Universidad de Stockton en Nueva Jersey, nos habla de cómo resurgen antiguos conceptos de supremacía racial y cómo se deshumaniza a los palestinos. Se constata que la idea de una raza superior no desapareció con Hitler. Esta ideología pervive bajo diferentes disfraces y amenaza a las sociedades que se sustentan sobre los derechos humanos. «Los judíos progresistas siempre a la vanguardia», apostilla Albanese. En 2023 varios estudiosos del Holocausto y el antisemitismo escribieron, en el New York Review, una crítica razonada sobre el uso instrumental de la memoria histórica para justificar la agresión a Gaza. Denunciaban que insistir en que «Hamás son los nuevos nazis» y atribuir a los palestinos una responsabilidad colectiva servía para desacreditar a quienes defendían sus derechos. Insistían en la importancia de distinguir entre Hamás y el conjunto de la población palestina. Y hacían una advertencia: «La confusión entre antisemitismo y crítica a Israel» socava la lucha contra el verdadero antisemitismo y, además, saca la causa palestina del debate público. Y más testimonios: Ingrid, Ghassan, Eyal, Gabor... Y más cuestiones: ¿Cómo se acaba con el apartheid? ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad de un genocidio? ¿Cómo se calculan las condiciones que conducen a la destrucción de un pueblo? ¿Por qué es tan importante preservar la memoria de un pueblo? Diez preguntas para despertar al mundo y diez testimonios para visibilizar la barbarie. Y una conclusión final: «Cuando el mundo duerme, surgen los monstruos». El primero, la indiferencia. Palestina es una herida grande en la humanidad y –nos dice Albanese– parece que nadie quiere enterarse, cuando cada vez es más difícil negar el pogromo, la masacre, el exterminio, el genocidio.
Al terminar la lectura vuelvo sobre la ilustración de la portada. La manta que cubre el sueño está hecha con motivos florales y unas pequeñas aves. El suimanga palestino, conocido como el pájaro del sol, es el símbolo nacional de la identidad palestina. Representa la esperanza frente a la destrucción y no han podido exterminarlo, ni los tanques ni los francotiradores han podido con su vuelo libre. Asunción Ruiz escribe en la web de la Sociedad Española de Ornitología que esta pequeña ave, casi invisible, canta «para dar testimonio, porque en Gaza hasta el aire debe ser defendido de la barbarie». Francesca Albanese llama al mundo a despertar y nos invita a que seamos portadores de esa esperanza, como los pájaros solares.
Felipe García Landín
Mayo 2026






























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