Gáldar necesita crítica que sume, no ruido que reste

Juan Reyes González

[Img #5587]Tengo claro, que las mayorías amplias no son un accidente. Desde hace varias legislaturas el grupo de gobierno en Gáldar ha obtenido mayorías absolutas y mayorías reforzadas. La última, en 2023, que se tradujo en 19 de 21 concejales.

 

Eso no pasa por inercia. Pasa porque una parte importante del electorado entiende que el proyecto que se presenta da estabilidad y continuidad a la gestión del municipio. Con esa mayoría, la capacidad de sacar acuerdos, presupuestos y proyectos adelante, es, sin duda alguna, muy alta; pero también lo es la responsabilidad; porque cuando no tienes excusas de bloqueo político, el listón se pone en el resultado; y ahí entra la crítica útil, con sus funciones varias:


La primera de ellas, es la de impedir que el gobierno municipal, se encierre en su propia visión; porque gobernar sin oposición numérica real genera el riesgo de validarse solo con reuniones internas e informes propios sin contraste externo, repitiéndose formas de hacer las cosas por inercia, y dejando de ver problemas que solo nota quien usa el servicio. La siguiente tiene que ver, con la mejora de la ejecución; ya que, Gáldar tiene proyectos complejos: conservación del casco histórico, gestión de centros educativos, mantenimiento de barrios, oferta cultural y deportiva. Señalar retrasos, sobrecostes o falta de comunicación no es atacar; es evitar que un proyecto que nace bien, se desvíe en la ejecución. Y la última, es obvio que es el refuerzo de la rendición de cuentas. Pues bien; con esa mayoría, el grupo de gobierno ha podido y puede aprobar todo lo que la ley le permita; por eso, la presión tenía que haber venido y tiene que venir de la exigencia de transparencia, de participación y de evaluación pública de resultados. La crítica constructiva, sin duda alguna, siempre pregunta: ¿se cumplió el objetivo? ¿se gastó bien el dinero? ¿qué se aprendió para el siguiente proyecto?

 

Por contra, la crítica destructiva, no me cabe la menor duda, que hace más daño, cuando hay una mayoría como la arriba indicada, por la sencilla razón, de que no busca mejorar, sino desgastar; y ello es siempre contraproducente, con una mayoría como la existente en Gáldar; porque suele tener un efecto perverso: se convierte, sin duda alguna, en ruido sin salida; ya que, si no hay capacidad de veto político, el único camino para cambiar algo es convencer al propio grupo de gobierno o a la ciudadanía. Sin embargo, la crítica destructiva quema ese camino, porque, en primer lugar, deslegitima el debate, si todo se basa en que, “esto es un desastre”, se pierde la capacidad de distinguir entre una obra mal ejecutada, una decisión mejorable y una gestión global que mantiene servicios; y lo que suele pasar al final, es que nadie escucha, porque todo suena igual; se desmoviliza a la participación, porque vecinos y colectivos que podrían aportar, dejan de hacerlo por considerar, que sienten que da igual lo que digan. El mensaje que cala es “ya deciden ellos solos”. Y así se pierde capital social, y finalmente sirve de excusas para no corregir, en tanto en cuanto, cuando la crítica es generalista y agresiva, es fácil responder con “son ataques políticos”, y cerrar el diálogo; y todos sabemos que la crítica concreta, con datos y propuesta, es más difícil de despachar.

 

En el caso que nos trae aquí, me voy a permitir el atrevimiento de poner ejemplos concretos, donde la diferencia se nota: En cuanto a Patrimonio y Casco Histórico, señalar que una obra no respeta materiales o que falta información pública del proyecto, es crítica constructiva; porque obliga a ajustar, a publicar y también a corregir. Decir que,“en Gáldar se carga todo”, sin distinguir entre rehabilitación, consolidación de ruina y obra nueva, es crítica destructiva; y por tanto, cierra la puerta al diálogo con técnicos y con el propio gobierno que tiene que gestionar expedientes complejos.

 

Sobre educación, pedir más personal de apoyo en los CEIP, más mantenimiento en los patios o más coordinación entre centros y Ayuntamiento, es crítica constructiva; decir, “la educación está abandonada”, borra el trabajo de 20 centros y de los servicios municipales.

 

Y finalmente, sobre los barrios; llevar al pleno o a los medios un problema de alumbrado, limpieza o accesibilidad en un barrio concreto, con fotos y propuesta, es útil. Generalizar a “los barrios están olvidados”, cuando hay obras en curso y presupuestos asignados, es ruido.

 

Es obvio, que la responsabilidad de gobernar con una mayoría como la de Gáldar, es evidentemente, un mandato claro; pero también un contrato de confianza, porque el grupo de gobierno, tiene la obligación de explicar por qué se decide lo que se decide, más allá de la nota de prensa; de abrir espacios reales de participación, donde la crítica constructiva tenga cauce, como pueden ser: los consejos sectoriales, reuniones de barrio, presupuestos participativos con evaluación; también de aceptar que con esa mayoría, la excusa “no me dejan” no existe. El error es propio si no se corrige; y la oposición, los colectivos y los vecinos, tienen la obligación de hacer una crítica que sirva para gobernar mejor. No para desgastar por sistema.

 

Y concluyo diciendo que, la mayoría obliga a más exigencia, no a menos. Gáldar ha dado un respaldo mayoritario al grupo de gobierno; pero ese respaldo, no se traduce en cheque en blanco; sino en obligación de estar a la altura. La única crítica que cabe aquí, es la que parte de querer que el proyecto funcione mejor; es decir, la que viene con datos, con propuesta y con respeto al trabajo que hacen cientos de personas en el Ayuntamiento, en los centros educativos y en los servicios públicos. La crítica destructiva, la del titular fácil y el juicio genérico, no ayuda. Mancha el nombre de Gáldar y desmoraliza a quienes sostienen el día a día. Con 19 de 21 concejales, el gobierno con esa mayoría, ha tenido y tiene fuerza para hacer, y la ciudadanía, responsabilidad para exigir bien. Ni que decir tiene, que esas dos cosas juntas, harán que Gáldar siga avanzando; si no, se quedará en el ruido.

 

Juan Reyes González

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.128

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.