Efemérides

25 años del hermanamiento entre Teror y Valleseco

El hermanamiento, celebrado desde 2001, ha fortalecido los lazos históricos y culturales entre ambas localidades a través de actos conmemorativos y gestos simbólicos que perduran hasta hoy.

José Luis Yánez Rodríguez Martes, 19 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
Detalle del cartelDetalle del cartel

A Nicolás Sánchez Grimón, desde el respeto y la amistad

 

El 4 de enero de 2001, bajo la presidencia accidental de Armando Santana, primer teniente de alcalde, la corporación del ayuntamiento de Teror aprobó por unanimidad hermanar al municipio terorense con el de Valleseco para simbolizar la unión que existía entre los mismos hasta que por concesión de la Diputación Provincial aceptada por Teror el 31 de diciembre de 1841, se produjo la separación del pago de Valleseco y su constitución como nuevo ayuntamiento en 1842.

 

Con la intención de mantener unidos los lazos entre los dos pueblos, se acordó asimismo que dicho hermanamiento se llevaría a cabo con la colocación de un monumento en La Laguna -limítrofe entre ambos municipios- así como diversos actos conmemorativos del evento, que se plasmarían en una reunión celebrada el 13 de marzo de aquel año entre los concejales de cultura de los dos municipios con los cronistas oficiales de Teror y Valleseco, para coordinar la celebración de aquel 159 aniversario de la efeméride.

 

La documentación aportada como argumentario fue la que constaba en el libro ‘Teror y la separación de Valleseco-150 aniversario’, publicado por el catedrático Vicente Suárez Grimón en 1992.

 

La visualización de aquel hermanamiento se celebró el 29 de mayo de hace 25 años.

 

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El cronista terorense Vicente Hernández Jiménez, bajo el título de ‘Una identidad común’ habló de la hermandad por la geografía, la historia, la religión y el sentimiento; de Madrelagua, Cuevecillas, Risco Gordo y Charquito; habló de aquella primera ermita en la que la imagen de San Vicente Ferrer se entronizó el 30 de mayo de 1746, segundo día de Pascua de Pentecostés, y que hasta entonces se veneraba en el templo parroquial de Nuestra Señora del Pino; y terminó con una alabanza hacia una forma de vivir común a ambos lugares y condicionada por la posesión y el trabajo de la tierra, el mundo de la labranza con su estructura tradicional, de una conciencia de identidad, de un modo de producción campesino, de un hábitat tradicional, y una ética muy arraigada.

 

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El cronista de Valleseco, Nicolás Sánchez Grimón, nacido en Teror y que ocupara la alcaldía de aquel municipio, bajo el título de ‘Estrechando los lazos’ habló que se trataba del hermanamiento entre municipios que fueron uno sólo hasta 1842; sobre cómo las Cortes de Cádiz de 1812 y la promulgación de la Constitución emanada de ésta, abrió la posibilidad de la creación de nuevos municipios y así Valleseco, pago de Teror que por aquel entonces contaba cerca de 1000 habitantes, aprovechó entonces para reclamar su derecho constitucional de segregarse de Teror y su creación como municipio independiente, aunque los intentos se venían realizando desde varios años antes, concretamente desde 1839 y que el Ayuntamiento de Teror nunca se opuso a la solicitud de los vecinos del pago de Valleseco, aunque a lo largo del proceso de separación surgiese la disconformidad al elaborarse el plano de delimitación de lo que sería el nuevo municipio, disconformidad venida de Valleseco por la intención de anexionarse el barrio de Madrelagua, problema que se saldaría con el reparto de dicho territorio entre los dos municipìos. Se argumentaron el número de habitantes, la lejanía de Teror y las malas condiciones de los caminos y que aquel acto venía a fortalecer los lazos de hermandad.

 

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En enero de 1842, fueron convocados los vecinos de Valleseco por el alcalde de Teror Domingo Suárez, en la ermita de dicho pago para celebrar las primeras elecciones del recién creado municipio. Siglo y medio más tarde, aquel momento histórico se sellaba con el honor de otro momento histórico en el que los hombres y mujeres de ambas poblaciones volvían a ser hermanos en la realidad cotidiana y en los papeles que lo acreditaban.

 

En medio de la ilusión de todo lo que se quería hacer, el 19 de mayo de 2001 a las 12 del mediodía, tuvo lugar el primer acto oficial con la inauguración de una calle que llevaría el nombre de Valleseco en el barrio terorense de Lo Blanco. Luego, a las seis y media de la tarde, se procedería al descubrimiento de un monolito en conmemoración del acontecimiento, justo en el linde entre ambos municipios; y por último, a las ocho y media de la tarde se desarrolló el acto institucional de la firma del hermanamiento en el ayuntamiento de Valleseco.

 

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En este cuarto de siglo transcurrido desde entonces, han sido muchas las ocasiones en las que ha podido visualizarse esta unión.

 

Yo quiero destacar como final de este escrito, en el que envío un fuerte abrazo al amigo y cronista Nicolás Sánchez Grimón, un pequeño gesto que tuvo una impresión muy fuerte dentro de todo este proceso del que hablamos. El domingo 20 de octubre de 2019, cuando Nuestra Señora del Pino retornaba desde Valleseco en el tramo final de su recorrido por los municipios afectados por el terrible incendio sufrido aquel año, y acompañada por miles de personas desde la altura de aquel lugar, hermano por mil razones; sobre las tres de la tarde, la peregrinación llegó al cruce de Los Llanos, donde el ayuntamiento de Teror y las autoridades y pueblo de Valleseco plantaron en el ribazo un pino en símbolo y recuerdo de todo lo sucedido.

 

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Las gentes de Teror y Valleseco estaban allí, unidas en el dolor de lo sucedido, en el recuerdo del alojamiento que la villa había dado a los vecinos trasladados desde Valleseco por culpa del fuego y en la esperanza de que nada de aquello volviera a suceder.

 

Y fue plantar y correr porque empezó una ligera tarozada que hizo apurar el paso poco a poco hasta convertirse en un torrente imparable que acabó en un momento con toda la programación, incluida la misa del obispo Cases, pero fue a la vez una bendición para las aún humeantes tierras de la isla.

 

Y allí estábamos juntos, unidos y hermanados los de Teror y Valleseco.

 

Como lo estamos ahora para celebrar este cuarto de siglo; porque las efemérides son recuerdo, pero también son compromiso de orgullo y futuro compartidos, lo que yo como cronista oficial de Teror deseo para nuestros dos pueblos ahora y dentro de otros 25 años.

 

José Luis Yánez Rodríguez

Cronista Oficial de Teror

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