Chira-Soria, el fracaso de un modelo energético obsoleto, impuesto sin planificación, sin debate y sin consenso

Pedro Hernandez Camacho - Julio Cuenca Sanabria

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Dos décadas de improvisación energética disfrazada de transición energética.

 

La central hidroeléctrica de Chira-Soria fue presentada durante años como la gran obra estratégica de la transición energética de Gran Canaria. Una gigantesca batería que permitiría avanzar hacia las renovables.

 

Hoy, mientras las obras de destrucción y daños al territorio y habitantes del Gran Arguineguín,  siguen avanzando, continúan los discursos propagandísticos de Antonio Morales.

 

La realidad tecnológica y energética mundial está desmontando las premisas sobre las que se justificó el proyecto de destrucción del barranco de Arguineguín. 

 

La pregunta ya no puede evitarse: ¿Está Canarias terminando una gigantesca infraestructura pensadas para un modelo energético que el siglo XXI ya ha dejado atrás?

 

El gravísimo problema ya no es únicamente Chira-Soria. El problema es mucho más profundo.

 

Lo que hoy ya queda al descubierto es el fracaso estructural de un modelo de transición energética impuesto durante más de veinte años sin planificación, utilizando mecanismos excepcionales del artículo 6 bis, ocupando suelo rústico de enorme valor ambiental y territorial, y subordinando el interés general a grandes operadores energéticos y a una visión profundamente centralizada y obsoleta de la energía.

 

El artículo 6 bis: La excepcionalidad convertida en sistema.

 

En 2005, el Parlamento votó a favor de declarar de Interés General, proyectos eólicos y fotovoltaicos al servicio del Oligopolio Energético. Así, Canarias fue consolidando un modelo energético basado en la excepcionalidad territorial permanente.

 

El artículo 6 bis abrió la puerta a implantar instalaciones energéticas sin planificación estratégica del territorio. La excepción se convirtió en norma. Durante años se actuó como si la urgencia climática justificara cualquier cosa: 

 

Ocupación masiva de suelo rústico. Fragmentación territorial. Industrialización del paisaje.Impactos acumulativos sin evaluación ambiental estratégica. Concentración del negocio energético en grandes operadores privados.

 

Todo ello sin debate público sobre el modelo territorial y energético que se estaba construyendo. Antonio Morales lo negó siempre. Sólo él estaba cualificado para decidir el modelo de EXPOLIO. Actuó como un vulgar Virrey..

 

La transición energética se utilizó muchas veces como coartada política y moral, nos llamaba, "terraplanistas y retardistas" para acelerar sus proyectos sin planificación, sin ordenación coherente y sin evaluar las enormes consecuencias territoriales, sociales y paisajísticas.

 

Hoy se evidencia una Realidad Incómoda: gran parte de ese Modelo es tecnológicamente obsoleto. 

 

El mundo energético cambió, mientras Canarias seguía atrapada en el siglo XX.

 

Cuando se diseñó Chira-Soria, el contexto tecnológico ya estaba avanzando.

 

El sistema de Chira-Soria respondía a una lógica antigua: grandes infraestructuras, grandes centros de producción, grandes operadores, y control centralizado de la energía.

 

Pero mientras Canarias seguía tramitando macroproyectos del pasado para beneficio del oligopolio,  la revolución tecnológica energética avanzaba  muchísimo más rápido que las instituciones.

 

Hoy el panorama es radicalmente distinto.

 

La energía solar se ha abaratado drásticamente. Las baterías evolucionan a enorme velocidad. El almacenamiento distribuido empieza a extenderse. El autoconsumo se multiplica. Las comunidades energéticas emergen. Los vehículos eléctricos pueden interactuar con la red. Las micro redes inteligentes permiten gestionar energía localmente.

La energía empieza a producirse, almacenarse y consumirse cerca de donde se necesita.

 

El modelo energético mundial se descentraliza.

 

Ahí aparece el enorme problema de fondo: Canarias sigue invirtiendo cientos de millones de euros y destruyendo territorio para consolidar una arquitectura energética concebida para un paradigma tecnológico que ya está superado.

 

Ahora le han cambiado de nombre. Vienen con el cuento de Zonas de Aceleración de las Renovables, el caso de Lanzarote que resiste la imposición. El Gobierno intenta una inaceptable colonización de la isla. 

 

Chira-Soria: Una Infraestructura que nace Obsoleta.

 

Éste es el debate que se intenta evitar.

 

Muchos parques renovables actuales ya incorporan almacenamiento propio. Cada vez más instalaciones híbridas integran baterías. El almacenamiento ya no necesita concentrarse en una única infraestructura gigantesca.

 

Eso modifica completamente el papel que originalmente se atribuyó a Chira-Soria.

 

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La pregunta es inevitable: si el almacenamiento se descentraliza progresivamente, ¿seguirá teniendo sentido una macro infraestructura concebida para concentrar el control energético del sistema.

 

Ahora se almacena cerca de donde se produce, tiene ventajas enormes: menos pérdidas, más flexibilidad, más resiliencia, más autonomía local, y menor dependencia de grandes infraestructuras centralizadas.

La tecnología avanza justamente en la dirección contraria al modelo que Canarias ha estado imponiendo.

 

Las responsabilidades políticas, técnicas y Jurídicas-Penales.

 

Lo más grave es que este modelo, no fue un accidente.

 

Tuvo responsables políticos concretos. Tuvo responsables técnicos concretos. Tuvo estructuras institucionales concretas. Y tuvo también sectores sociales y académicos que legitimaron durante años un discurso profundamente simplificador: “todo vale en nombre de la transición energética”.

 

Mientras tanto: se ocuparon territorios frágiles, se alteraron paisajes de manera irreversible, se generaron fuertes conflictos sociales, no había planificación territorial energética, y se marginó el enorme potencial del autoconsumo distribuido y de las comunidades energéticas.

 

Hoy muchos de quienes impulsaron este modelo siguen presentándolo como la única solución posible, cuando la propia evolución tecnológica mundial está demostrando exactamente lo contrario.

 

El problema ya no es únicamente ambiental. Es también económico, tecnológico y democrático.

 

Una transición energética basada exclusivamente en grandes operadores y macro infraestructuras termina reproduciendo las mismas concentraciones de poder que existían con los combustibles fósiles.

 

Cambian las tecnologías. Pero no cambia quién controla el sistema.

 

El Nuevo Marco Europeo Desmonta el Modelo Improvisado de Canarias.

 

El nuevo marco derivado de la transposición de la directiva europea mediante el Real Decreto 7/2026 introduce precisamente aquello que Canarias no quiso hacer durante dos décadas: planificar.

 

La nueva orientación insiste en:

 

Evaluación ambiental estratégica;

Planificación territorial obligatoria;

Priorización de espacios antropizados;

Uso preferente de cubiertas y suelos degradados;

Integración territorial;

Racionalización de la implantación renovable.

 

Europa viene a Corregir el Desorden Territorial y Energético que en Canarias se consolidó durante años bajo la lógica de la excepcionalidad permanente del 6 bis sin tener ningún plan de transición energética. 

 

La gran contradicción resulta evidente.

 

Mientras el Nuevo Marco apuesta por Planificación Territorial, Canarias continúa defendiendo proyectos concebidos bajo un paradigma político y tecnológico anterior del siglo XX. Antonio Morales no quiere aceptar que estamos en el siglo XXI. Sigue con la "matraquilla" de la sostenibilidad y la ecoisla.

 

El verdadero debate: Democratizar la Energía o Concentrar el Poder 

 

El debate real nunca fue únicamente técnico.Siempre fue político y territorial.

¿Quién controla la energía? ¿Quién obtiene los beneficios? ¿Quién ocupa el territorio? ¿Quién decide el modelo?

 

Existen Dos Caminos distintos:

 

Uno basado en: Macro Infraestructuras. Concentración Empresarial. Dependencia tecnológica y Control Centralizado.

 

Y otro basado en: Autoconsumo. Comunidades energéticas.  Almacenamiento Distribuido. Producción cercana.  Democratización energética; y Soberanía Territorial.

 

Canarias posee condiciones excepcionales para liderar este segundo modelo: Sol permanente, tejidos urbanos dispersos, miles de cubiertas disponibles, y una escala territorial perfectamente compatible con redes inteligentes locales.

 

Sin embargo, durante años se ha actuado exactamente en sentido contrario.

 

El gran riesgo: Destruir el territorio para construir un modelo ya Envejecido y Obsoleto.

 

La historia tecnológica está plagada de infraestructuras concebidas para un mundo que cambió antes de que terminaran de construirse.

 

Ese es hoy la gran verdad de la falacia de Chira-Soria que Morales y el coro de técnicos, académicos y los  voceros  de Ben Magec ocultan y tiemblan por el daño hecho de buena parte del modelo energético impuesto en Canarias desde hace dos décadas.

 

No se trata de negar las renovables. Ni de negar la necesidad de almacenamiento energético. Se trata de algo mucho más serio: evitar que Canarias destruya territorio y comprometa enormes recursos públicos consolidando un modelo  energético que es OBSOLETO justo en el momento en que termina de implantarse.

 

La verdadera revolución energética del siglo XXI no consiste únicamente en sustituir petróleo por renovables.

 

Consiste en DEMOCRATIZAR la energía, descentralizar el poder y RECONCILIAR la transición energética con el territorio y con las personas.

 

Escrito en algún lugar del Paisaje Cultural, Patrimonio de la Humanidad, de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.

 

Fotos:: Foto I. Paisaje de Majada Alta, en el curso alto del Gran Arguineguín, con el embalse de Las Niñas al máximo de su capacidad. Este ecosistema será también profundamente modificado, por las obras de la central de Chira-Soria-Las Niñas.

 

Foto II. Obras que lleva a cabo REE en el interior del vaso de la presa de Soria 

 

Pedro Hernandez Camacho

Julio Cuenca Sanabria 

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