Sector Primario

El Valle de Agaete explota en rojo: arranca una prometedora temporada de recolección de café

La experiencia es un grado en la recolección, el momento más delicado del proceso de producción de café

Redacción Lunes, 18 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
Café de AgaeteCafé de Agaete

El Valle de Agaete, al noroeste de la isla de Gran Canaria, cuenta con un paisaje enclavado a los pies de las Montañas Sagradas que lo convierte en un lugar privilegiado y lleno de historia. Sin embargo, estos días suma un atractivo más con las fincas cafeteras “vestidas” del rojo de sus cerezas de café.

 

El valle luce estos días el rojo intenso, vivo y brillante de las miles de cerezas maduras que ya salpican las plantas de café, adelantando lo que se prevé sea una temporada prometedora. Tras un invierno y una primavera excepcional marcados por las lluvias, con la llegada del verano se ultiman los preparativos para una nueva campaña de recolección.

 

Las ramas cargadas de cerezas esperando las manos adecuadas para ser recolectadas y las plantas llenas de fruto en maduración, han transformado el paisaje con un espectáculo natural poco habitual en Europa. El proceso de maduración de las cerezas del café está en torno a 7 y 11 meses, coincidiendo con la primavera y verano anualmente.

 

La experiencia es un grado en la recolección, el momento más delicado del proceso de producción de café. Esta es una fase en la que el saber tradicional de un oficio artesano y heredado durante generaciones cobra especial relevancia. La calidad del café empieza en la planta, en la lluvia, la maduración lenta y la selección manual del fruto.

 

Cada cereza madura debe recogerse a mano en el momento preciso. Unos días antes o después pueden cambiar completamente el sabor final del café, en un proceso que se hace por etapas y grano a grano. El color rojo intenso, a menudo acompañado de flores blancas tras periodos de lluvia, indica el momento exacto en que la cereza de café alcanza su punto óptimo de azúcar, aroma y acidez, con el dulzor, equilibrio y el aroma que identifica al café de Agaete, el más al norte del mundo.

 

Un proceso en fases

 

Tras la época de lluvia, que este año ha sido excepcional, la planta de café inicia un proceso por etapas, que va del verde al rojo y finalmente al secado y tostado. Aunque no es tan conocida, la flor del cafetero es especialmente aromática y suele ser la primera señal de que la planta está lista para una nueva temporada.

El fruto, comúnmente llamado cereza, crece en verde y va tomando color con el paso de los días. El proceso suele incluir el paso del verde al amarillo y anaranjado, previo al icónico color rojo que hoy tiñe las fincas del Valle de Agaete.

 

Los frutos de la planta del café no maduran al mismo tiempo, por lo que la dedicación, mimo, esmero y la selección experimentada de las personas recolectoras será fundamental para obtener un buen café. Este trabajo, tradicionalmente realizado por mujeres y que hoy se mantiene en unas 50 familias de la zona, conlleva horas de dedicación, ya que para producir un kilo de café se pueden necesitar hasta 24 horas de trabajo.

 

Una vez seleccionadas y recogidas, siempre con cuidado respetando la planta, se inicia la fase de secado, larga y meticulosa. El secado de las cerezas de café suele durar entre 3 y 4 semanas según el método tradicional. Aunque en el Valle de Agaete lo común durante siglos ha sido extender los frutos en las azoteas o terrazas de las fincas o las casas, las mesas de secado actuales optimizan el proceso, ahorrando tiempo en un proceso extremadamente paciente. Respetar el ritmo natural de la planta y los procesos originales de la naturaleza aportan al café de Agaete un extra de calidad, lo que le ha permitido hacerse un hueco como producto exclusivo.

 

El proceso natural (cereza entera) toma más tiempo debido a la humedad de la pulpa, hasta que los frutos llegan al punto óptimo de secado, entre el 10 y el 12% de humedad. Para conseguir un solo kilo de café se necesitan unos siete kilos de cerezas.

 

Aunque hoy se usan máquinas especializadas, durante siglos se despulpó el café con callaos y lajas de la zona con las que se rompía la envoltura seca, para posteriormente aventar y cribar hasta obtener la semilla limpia del café. El tostado en recipiente o cazuela de barro, como aún se mantiene en algunas de las fincas del Valle, suma una parte llena de magia al proceso. En el Valle de Agaete se dice que siempre hay una cafetera al fuego, y a pesar de que es un dicho popular en la mayoría de las familias de la zona, se cumple a rajatabla.

 

La presente comunicación forma parte de una campaña de refuerzo de la información del Programa de Valorización del Café de Agaete liderado por la Asociación para el Desarrollo y Fomento Agropecuario del Municipio de Agaete (Agroagaete) enmarcada en el  Proyecto Paraguas apoyado por AIDER Gran Canaria (7119 LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común), que reivindica además el papel protagonista y crucial de las mujeres en el sector, a la vez que potencia el conocimiento y la difusión de las peculiaridades del café del Valle dentro y fuera del archipiélago.

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