Andalucía en el día de cierre: la campaña que se jugó a una cifra
Hoy se cierra la campaña en Andalucía y, si soy sincero, me da la sensación de que se pasaron las tres semanas hablando de lo mismo. Apenas hablaron de colegios, de hospitales, y de empleo; pero sí que han estado en todo momento, con la cifra de los 55 escaños en la cabeza.
La cifra mencionada lo ha marcado todo; ha sido el techo, el suelo y la excusa. Esa es la razón de por qué la campaña ha sido fría; porque cuando el que va delante decide que no le conviene arriesgar, el resto se queda corriendo detrás sin encontrar el hueco. Y así se ha llegado al día de cierre, con la sensación de que lo importante no es qué van a hacer en los próximos cuatro años, sino si la Formación Popular, llega o no, a la mayoría absoluta.
Las encuestas que se publicaron antes del veto, han dejado claro que el Partido de Juanma Moreno ganará, entre el 42% y el 43% de voto. Eso le daría, entre 54 y 57 escaños. O sea, la mayoría absoluta a uno o dos diputados de distancia. En breve sabremos si estas encuestas están en lo cierto o no.
De todas maneras, parece ser, de que Moreno tiene un punto fuerte que no se puede negar; y ello es, que la gente lo conoce y confía en él. Según sondeos, el 93% sabe quién es, y el 37% lo quiere de presidente. La campaña que ha hecho, ha sido desde el centro, sin estridencias, pidiendo continuidad; y creemos que le ha funcionado porque, al parecer, su votante no se ha movido.
El problema que tiene Juanma, es que esos dos o tres escaños que le faltan no se ganan solos. Se encuentran en Sevilla, Málaga, Cádiz. Y ahí podría entrar Vox, que se mantiene en el 14% y 15-17 escaños. Si el PP no llega a 55, la cuenta sale con Vox; por eso toda la campaña ha girado alrededor de esa aritmética.
Al otro lado está el PSOE de María Jesús Montero. Y aquí el dato duele: según las encuestas, el PSOE, se encamina al peor resultado de su historia, más concretamente, entre el 23% y el 26% de voto. Lo comprobaremos en breve.
María Jesús, es conocida por casi todo el mundo; pero la gente de su comunidad parece ser, según las encuestas, que no termina de verla como presidenta; ya que, según estas mismas encuestas, solo el 16% la elige. Ha hablado de sanidad, de educación, de dependencia; temas que importan y mucho; pero, parece ser, que no ha logrado que ese mensaje cale lo suficiente como para romper la inercia.
Y luego está el voto de la izquierda, que sigue roto como uso y costumbre. Por Andalucía y Adelante Andalucía, suman entre el 14% y el 15%, pero van por separado. Si ese voto se concentrara, la foto sería otra. Pero no ha pasado, y a estas alturas está claro que no va a pasar. Lo más chirriante de esta campaña es que el descontento existe; pero por contra, no se ha traducido en alternativa. El 44% de los andaluces dice que Andalucía está peor que hace cuatro años; pero esa molestia no ha encontrado un sitio donde aterrizar. Se ha quedado solo en queja; y eso suele pasar cuando la campaña se convierte en una cuenta atrás en vez de en un debate. Cuando se habla más de escaños que de proyectos, al final todos pierden; gane quien gane.
El domingo se votará. Y lo que se decida, no va solo de si Moreno gobierna solo o con Vox. Va de si los andaluces y las andaluzas se conforman con que la política sea una partida de números.
Yo creo que Andalucía merece algo más. Merece que el día después de votar se pueda hablar de lo que van a hacer con los colegios, con los centros de salud, con los pueblos que se vacían; y no solo de quién tiene más diputados. Hoy se cierra la campaña; el domingo hablará Andalucía.
Y ojalá que esa conversación dure mucho más que una larga noche electoral.
Juan Reyes González

































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