Gáldar de escaparate: jardines perfectos en el Casco y abandono absoluto en los barrios

Guayarmina Guanarteme

[Img #37008]En Gáldar existe una realidad que cada vez más vecinos comentan abiertamente: el municipio parece dividido en dos. Por un lado, el Casco Histórico, donde el Ayuntamiento concentra recursos, mantenimiento y actuaciones rápidas cada vez que hay un acto institucional, una visita oficial o una fotografía que proteger. Por otro, los barrios, donde la dejadez se ha convertido en paisaje habitual.
 
La concejalía de Parques y Jardines ha terminado funcionando como un departamento de maquillaje urbano. Todo debe lucir impecable en las calles más visibles del casco, mientras decenas de zonas periféricas acumulan meses —e incluso años— de abandono.
 
Y la pregunta ya empieza a ser inevitable: ¿para quién gobierna realmente esta concejalía?
 
Porque basta salir unos minutos del casco para comprobar la diferencia. Jardineras secas, parques deteriorados, zonas verdes sin mantenimiento, maleza creciendo sin control, podas inexistentes y espacios públicos que transmiten una sensación clara de abandono institucional.
 
Los vecinos de los barrios denuncian que solo ven operarios cuando hay fiestas, visitas políticas o quejas masivas en redes sociales. Mientras tanto, el mantenimiento ordinario prácticamente ha desaparecido.
 
La sensación de agravio es cada vez mayor. Muchos ciudadanos consideran que el Ayuntamiento ha decidido convertir el Casco Histórico en un escaparate turístico mientras el resto del municipio queda relegado a un segundo plano.
 
Y eso no es solo una mala gestión. Es una forma profundamente injusta de entender un municipio.
 
Porque los impuestos se pagan igual en Sardina, en Barrial, en San Isidro, en Marmolejos o en cualquier otro núcleo de Gáldar. Pero el estado de los jardines y espacios públicos deja claro que no todos reciben el mismo trato.
 
La concejalía de Parques y Jardines no puede seguir escondiéndose detrás de excusas presupuestarias cuando resulta evidente dónde sí aparecen recursos y dónde nunca llegan.
 
Lo más grave es que el deterioro ya no afecta únicamente a la imagen urbana. Afecta también a la calidad de vida de los vecinos. Parques infantiles descuidados, aceras invadidas por vegetación, árboles sin podar (y cuando lo hacen los amputan) y espacios públicos abandonados generan inseguridad, suciedad y sensación de abandono social.
 
Mientras tanto, desde el gobierno municipal continúan llegando discursos triunfalistas que chocan frontalmente con la realidad diaria de muchísimos barrios.
 
Y cuando la distancia entre el discurso político y la realidad se hace demasiado grande, lo que aparece es el descrédito.
 
La ciudadanía empieza a preguntarse si el concejal de Parques y Jardines conoce realmente el estado de los barrios o si simplemente ha decidido mirar hacia otro lado mientras el Casco recibe toda la atención.
 
Porque gobernar un municipio no consiste únicamente en cuidar las calles que salen en las fotografías. Gobernar significa atender también a quienes viven lejos del escaparate.
 
Hoy, muchos barrios de Gáldar tienen la sensación de haber sido completamente olvidados por la concejalía de Parques y Jardines.
 
Y cuando una parte importante de la ciudadanía siente abandono institucional, las responsabilidades políticas ya no pueden seguir esquivándose.
 
Quizá ha llegado el momento de asumir que el problema no es puntual ni técnico. El problema es de gestión.
Y cuando una gestión genera desigualdad evidente entre el Casco y los barrios, alguien debe responder políticamente por ello.
 
El modelo del escaparate
 
Los vecinos denuncian un patrón que se repite constantemente:
  • Actuaciones rápidas únicamente en zonas del Casco.
  • Mantenimiento intensivo antes de eventos o actos oficiales.
  • Barrios con jardines secos durante meses.
  • Podas retrasadas o inexistentes.
  • Parques infantiles deteriorados.
  • Sensación de abandono fuera del Casco Histórico.
Cada vez son más quienes consideran que la concejalía trabaja pensando en la imagen institucional y no en las necesidades reales del municipio.
 
Los barrios también son Gáldar
 
Ningún municipio puede presumir de buena gestión cuando solo cuida las zonas más visibles. Los barrios no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda dentro de su propio municipio. Porque Gáldar no termina donde acaba el Casco Histórico.
 
Y los vecinos de los barrios merecen exactamente el mismo cuidado, la misma atención y el mismo respeto que cualquier calle del Casco.
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