Hoy salí por la tarde a dar un paseo hasta San Mateo, y como casi siempre pensaba parar en la tienda y taller de bicicletas de mi amigo-hermano Moises Ventura. Un par de kilómetros antes de llegar, encontré en medio de la carretera un precioso Pico Picapinos y lo recogí para al menos salvarlo de ser aplastado bajo las ruedas de algún vehículo.
Se aferró con sus patas de uñas largas en forma de garfios a uno de mis dedos como si éste fuera una ramita de pino canario, Así, con una mano agarrada al manillar y en la otra sosteniendo al pájaro fui conduciendo hasta la villa.
Estaba tan enganchado a mi mano que costó separarlo. Por el color de su plumaje supuse que se trataba de un macho adulto. Al examinarlo más detenidamente no le encontramos ninguna herida ni ningún signo de traumatismo. Pero parecía muy asustado, en estado de shock.
Lo pusimos en una caja para que se sintiera más seguro.
Más tarde, después de cerrar, Moi lo soltó en una zona tranquila y rodeada de pinos...y para gran alegría nuestra, el pajarito se echó a VOLAR
Regresé pedaleando a casa recordando la canción de Leonard Cohen mientras reflexionaba sobre la búsqueda de libertad y la fragilidad humana.
Texto e imágenes: Ignacio A. Roque Lugo
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.254