¿Orgullo? ¡Orgullo!

Raúl Vega

[Img #38416]Es probable que lo haya escrito alguna vez, pero no está de más recordarlo porque para mí fue revelador. Cuando conocí a mis cuñados italianos, allá por el año 2008, ellos no entendían qué era eso del orgullo por ser canario. La gente lo anuncia desprejuiciada, con diferentes formas de manifestarlo, y las pegatinas de los coches, sobre todo en aquella época, lo atestiguaban. En mi carpeta roja de la Universidad también estaba aquella pegatina redonda que me regaló el inolvidable Paco Bello en las fiestas de La Garita. Ambos son sicilianos pero eso es una circunstancia que les confiere una serie de características culturales, pero es un hecho que no se han parado a definir, a pensar y a reflexionar probablemente.

 

Es digno de estudio por qué nuestro pueblo reivindica con orgullo el hecho de ser canario, de nacer al lado de la costa continental africana y de ser de una forma concreta, aunque siempre aparezcan clichés. He recordado esta anécdota estos días con el surgimiento del nuevo álbum de Quevedo, para mí una gran noticia para la autoestima colectiva, pero no solo. Lo que observo alrededor de la música, el cine, el humor y el folclore me ha hecho pensar en muchas cosas.

 

En primer lugar, que el orgullo por ser de un sitio es más explícito en lugares considerados como periféricos, en otros lados es más implícito pero menos visible. Hablando en plata, podría ser, a riesgo de tomar la parte por el todo, un rasgo colonial. La eterna disyuntiva entre culturas de expansión y culturas de supervivencia, que tienen que autoafirmarse para resistir, como aquel bolero inolvidable de Taller Canario. Esa reivindicación, que a veces puede ser torpe, confundida o en término alemanianos preconsciente, es un rasgo típico de lugares que se quieren diferenciar de lo que se considera el centro.

 

En segundo lugar, que la pureza frena más que da alas. La canariedad de hoy, y la que tendremos en el futuro, es de fusión, innovación desde lo tradicional, e integración de grandes capas poblacionales. Creo esencial atender, respetar, proteger y fomentar la tradición, pero siempre con una visión de futuro y sin pretender una práctica inalterable con los años. Como ejemplo, si el silbo se ha popularizado es, en gran parte, gracias al trabajo de Yo Silbo. Desde una práctica tradicional, con demostrada presencia en varias islas, ha llegado a la población actual renovado, con un discurso atractivo y académico a la vez, y con la búsqueda de una utilidad actual. Canarias tiene hoy más silbadores que nunca.

 

En tercer lugar, la Canarias del futuro, me atrevería a decir que de hoy mismo, tendrá diversidad de orígenes o no será. Como cualquier país del mundo actual, por supuesto, pero no viene de más recordarlo. Corremos el riesgo de que haya alemanes en Canarias y no canarios de origen alemán. Ver cómo gente no nacida en Canarias como Taz Skylar están llevando a nuestro país por el mundo, nos pone sobre la pista de que una canariedad mestiza y renovada es posible. Son cuestiones que nos pueden quitar muchos estigmas y complejos, aunque a algunos les moleste, no me interesa las intelectualidades vacías que no construyen nada. Vemos gente que triunfa siendo canarios, tan canarios como cualquiera. Quizá el hecho de salir fuera o proceder de fuera te libera de mochilas de piedras, como en un Foro Bucio señaló nuestro compañero Iván Vega.

 

Yo aspiro a que haya más pibes como el muchacho senegalés de mi gimnasio que lleva la bandera de las siete estrellas en su mochila, aunque sea como gesto simbólico, sueño con italianos que lideran asociaciones socioculturales desde la que difunden historias e idiosincrasia canaria. La globalización y el rodillo aculturador intenta que todo esto se diluya y se quede en anécdota, pero si queremos una sociedad canaria fuerte, cohesionada y con vocación de futuro, debemos tener esto como una premisa esencial. No podemos saltarnos esta parte porque si no estamos condenados a la marginalidad, esa zona de confort en la que tan cómodos están algunos.

 

En este tercer punto cabe una mención a la diáspora, cuyas características en la década de los 20 del siglo XXI son distintas. La diáspora actual emigró para buscar su espacio sobre todo a Europa. No es aquella migración a América, hablamos de gente preparada, pero que tampoco se muda por gusto, sino que va en busca de lo que en Canarias a veces no encuentra o se le niega, anécdotas hay miles. En una Canarias del futuro hay que contar con estas canarias y canarios, y para ello debe ser garante la Ley de Canariedad Exterior que está preparando el Gobierno de Canarias. Que tengan ventajas y que se fomente, si así hay voluntad, su regreso a casa.

 

En cuarto lugar, aunque relacionado con lo anterior, considero que debemos tener algo más de amor propio y aquí voy a centrarme en las administraciones. El otro día vi una película titulada Coartadas. Una parte está ambientada en un hotel de Tenerife, pero Canarias solo aporta un camarero, encarnado por Aarón Gómez, y un sumiller que guía una cata de vinos, Víctor Hubara. Simplemente decorado. Lo más dantesco fue cuando el protagonista tuvo que imitar a un agente de policía de una comisaría de Guía de Isora por teléfono. Se preparaba previamente repitiendo “muyayo”. Cuando comenzó la conversación, el acento se convirtió en gallego. Una de dos, o porque un alto cargo policial no puede ser canario o porque ese acento no se concibe.

 

Es solo un ejemplo, pero hay muchos más en el cine ultrafinanciado que se está haciendo en Canarias. Yo ahí lo veo claro: si es denigrante, no se financia. Si no existimos, no nos interesa que esa película vea la luz. Que se vayan a rodar a Malta o a Bélgica, pero a nosotros no nos aporta nada. Hace más de una década actué de extra en una película. Lo hice más por diversión que por otra cosa. Lo que no se nos pidió es que diéramos vueltas en la escena final, mientras los protagonistas se encontraban. Eso somos para según qué cine: simples extras que damos vueltas dejando paso a lo importante mientras pagamos la fiesta.

 

Canarias es como una escultura difícil: cuando la arreglas de un lado se rompe por el otro. Bien conocidos y analizados son los problemas estructurales y coyunturales de nuestro pueblo. Pero qué quieren que les diga, de vez es cuando es bueno que combinemos el espíritu crítico con la valoración de los avances, por pequeños que sean. Que sean más cosas las que nos unan que las que no separen. Y por supuesto, ganar siempre las mayorías para defender este paisito en medio del Atlántico. Canarias es mucho más que el 30 de mayo, lo dice hasta Quevedo. Pero si este mes sirve para celebrarnos, reflexionar y hacer balance, bienvenido sea. Y con orgullo.

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