Microrrelatos. La quietud del borde: la tregua

Un instante de pausa revela la fortaleza interior y la reconciliación con uno mismo tras el abandono de antiguas cargas.

Teresa Vera Lunes, 04 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Sentada sobre la roca, recupero el peso de lo real. La piedra es áspera y caliente; sostiene sin esfuerzo, como todo lo firme. A mi lado, el cimiento de siempre permanece en silencio: una presencia que no empuja, pero que no cede. Y en esa quietud empieza la tregua.
 
​Bajo la vista y me miro las manos. Las giro despacio, como quien recupera algo extraviado. Reconozco sus líneas, el pulso bajo la piel. Están vacías, pero por fin las siento mías. Durante años confundí la tensión con la entrega y la salvación con un nudo. Ahora que no hay nada que sujetar, mis dedos descansan ociosos sobre las rodillas. Hay verdad. Hay certeza, como piedrecitas que caen al vacío desde una montaña que ya no me pertenece.
 
​El horizonte guarda brasas al caer el día. La noche no clausura: abre un espacio donde la luz deja de ser vigilancia para volverse refugio. No viene a apagarme, sino a revelar las estrellas que la urgencia del rescate me impedía ver.
 
​Ya no necesito sujetar abismos ajenos para existir. Después del derrumbe queda una claridad extraña. El suelo es sólido. Y aun así, respiro como quien todavía está aprendiendo a quedarse.
 
Teresa Vera
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