
La falta de tranquilidad no es solo un síntoma de nuestros días, sino que, además, viene a explicar cualquier determinación que hagamos. Son estos tiempos de ahora donde todo o casi todo tiene una interpretación a medias que pretende llegar a ser una solución. Sin embargo, nada de eso sucede. La falta de tranquilidad explica por qué ya no se usan los indicadores de los coches ni se avisa a nadie de la maniobra a realizar, por ejemplo, al salir de una rotonda. Su carencia viene a incidir que los tiempos son otros en los que la individualidad se erige como reina del momento.
Juan FERRERA GIL






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.84