Se suele decir que las desgracias nunca vienen solas. Por ejemplo, la última de los ferrocarriles ha dejado a un país, otra vez, altamente conmocionado. Y ha venido a sustituir a la DANA de Valencia; por otro lado, tan diferente, políticamente hablando. Ya sé que este breve comentario no llegará a los jóvenes ni aparecerá siquiera en las denominadas redes sociales. Sin embargo, el partido que más la utiliza ha desbarrado en su intento de acusar sin investigar, de proponer sin consensuar y, sobre todo, ha sucedido que la derecha convencional se ha parado un poco. Veremos lo que dura. En cualquier caso, esta breve etapa de concordia y buena disposición se ha convertido en algo que ya es común en la gente normal y corriente. Deberíamos aprender de ellos. Que es como decir nosotros.
Juan FERRERA GIL






























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