
El Gáldar dio un paso de gigante en sus aspiraciones al imponerse en uno de los campos más exigentes de la categoría. En una noche donde la estrategia y el corazón marcaron el guión en el Estadio García Hernández, el conjunto visitante logró derrotar a la U.D. Moya (1-2), un triunfo que le permite depender de sí mismo para asegurar la segunda plaza.
El encuentro comenzó con una U.D. Moya fiel a su estilo como local. Los de casa monopolizaron la posesión y obligaron al Gáldar a replegarse, mostrando una versión sólida y disciplinada en defensa. Desde ese orden, los visitantes encontraron sus mejores argumentos ofensivos. Antes del descanso, rozaron el gol en varias ocasiones: primero con un aviso de Memi y, poco después, con una clarísima oportunidad de Heraclio que se marchó por escasos centímetros.
Tras el paso por vestuarios, el Gáldar dio un paso al frente. Ajustó líneas y empezó a imponerse sobre el césped. La recompensa no tardó en llegar. Dani interpretó a la perfección el desmarque de Christian y le filtró un pase preciso que el delantero convirtió con solvencia en el 0-1, obligando al Moya a asumir más riesgos.
El conjunto visitante tuvo en sus botas la sentencia del partido en los minutos posteriores. La ocasión más clara llegó en una acción de Juanma, pero el guardameta local, Roberto, evitó el segundo con una intervención de mérito cuando el gol ya se celebraba.
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Como suele ocurrir en el fútbol, la falta de acierto se paga. En una rápida transición, el Moya generó peligro y puso a prueba a Manu, que respondió con una gran parada. Sin embargo, el rechace quedó muerto en el área y Gilberto aprovechó la ocasión para cabecear el tanto del empate.
Con el 1-1, el Estadio García Hernández se convirtió en un auténtico hervidero. El partido entró en una fase de ida y vuelta constante, sin control, donde ambos equipos buscaron el golpe definitivo. Cuando parecía que el empate sería el desenlace, emergió la figura de Memi en el tiempo añadido. El atacante recogió un balón suelto en la frontal y, con un disparo seco y ajustado, firmó el 1-2 definitivo.
En los instantes finales, el Gáldar supo sufrir y gestionar su ventaja con oficio y experiencia. El pitido final desató la euforia en el conjunto visitante, consciente de que estos tres puntos en el García Hernández pueden resultar decisivos en la lucha por sus objetivos esta temporada.
El triunfo también tuvo un componente emocional, ya que la plantilla galdense quiso dedicar la victoria a David García García, ex capitán del equipo, que a finales de enero emprendió una nueva etapa laboral en Australia, dejando una huella imborrable tanto en el vestuario como sobre el césped.































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