Educación Infantil

Pedagogía de lo cotidiano

La formación del criterio propio y la autonomía en los hijos se cultiva desde las experiencias cotidianas, no solo en grandes conversaciones.

Haridian Suárez Vega Miércoles, 15 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

Cuando es pequeño, queremos que obedezca sin más. "Porque lo digo yo, que soy tu madre” .

 

Nos molesta que cuestione, que contradiga, que ralentice la rutina con sus "porqués".

 

Es mucho más cómodo dar una orden y que obedezca para que la logística funcione .

 

Pero…

 

Pasan los años. Y cuando llega la adolescencia le decimos… “¿Es que si tus amigos se tiran de un puente tú también? ¿No tienes criterio propio?”

 

¿De dónde se supone que saca ese criterio propio?

 

Nuestra casa es el campo de entrenamiento.

 

Es el lugar donde, de forma segura, debemos dejar que el niño cuestione, negocie, se equivoque, contradiga, asuma responsabilidades, colabore, e incluso se queje.

 

Nuestra función no es evitar todo eso. Es entrenarlo.

 

Entrenar las habilidades que va a necesitar para la vida. Para que cuando llegue la tan temida adolescencia sepa, por ejemplo, cuándo seguir una orden y cuándo cuestionarla porque va en contra de su integridad.

 

Porque ahí sí necesitas que tenga criterio. Que sepa decir que no. Que no se deje arrastrar. Que piense por sí mismo.

 

Pero...

 

Vivimos en el aquí y ahora (que como filosofía de vida está muy bien, pero en la crianza necesitamos una mirada más a largo plazo).

 

Porque si no sembraste en primavera no puedes esperar cosecha en verano.

 

Y cuando llega ese verano (el momento del conflicto), vemos como única salida “la gran charla" sobre las drogas, el sexo, o las malas compañías.

 

Una conversación incómoda para ambas partes y poco efectiva. Porque la realidad es otra:

 

La verdadera pedagogía ocurre en lo pequeño, en lo invisible, en lo cotidiano.

En las semillas que siembras hoy esperando cosechar mañana.

 

Educar es entrenar para la vida en cada interacción mínima.

 

No busques el momento perfecto para la gran lección. El momento perfecto es ahora, en cómo resuelves un conflicto por los juguetes, en cómo le pides las cosas o en cómo reaccionas cuando algo no sale como esperabas.

 

Por eso...

 

Si quieres que mañana confíe en ti cuando se equivoque, no respondas hoy con enfado o decepción ante sus errores.

 

Si quieres que respete su cuerpo, empieza hoy a respetar su "no quiero un beso".

 

Si quieres que sea honesto, sé tú el primero en no pedirle que sea cómplice de una pequeña mentira.

 

Si quieres que respete los límites propios y ajenos, pídele consentimiento y respeta sus “no”.

 

Si quieres que aprenda de sus errores, permite que se equivoque.

 

Si quieres que tenga autoestima, escúchale hoy sin invalidar, sin juzgar, sin reprimir.

 

Al final, la adolescencia no es más que la cosecha de todas esas pequeñas semillas que, día a día, hemos ido plantando en el huerto de su infancia.

 

No hay momentos "neutros" en la crianza. Todo educa.

 

Lo que dices. Lo que haces. Lo que permites. Y también lo que normalizas.

 

¿Has pensado cómo quieres que sea tu hijo en unos años?

¿Eso que estás haciendo HOY le está enseñando a ser así?

 

Haridian Suárez

Trabajadora social y Educadora de Disciplina Positiva (@criarconemocion)

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