
En Lanzarote, el mar no es solo paisaje. Es sustento, es camino y es destino. Desde los muelles de Arrecife, generaciones de hombres partieron hacia el banco pesquero canario-sahariano buscando el pan de sus casas. Entre esos barcos humildes y valientes navegaba uno llamado Cruz del Mar.
El Cruz del Mar era un pesquero lanzaroteño como tantos otros. No llevaba oro en sus bodegas, sino redes; no transportaba riquezas, sino esperanza. A bordo viajaban diez marineros, hombres acostumbrados al viento salado, a las madrugadas frías y al horizonte infinito. Padres, hijos, hermanos… vecinos de esta isla volcánica que siempre ha mirado al Atlántico con respeto.
Entre ellos iba también un muchacho de tan solo 14 años. Un niño que comenzaba a aprender el oficio del mar, como tantos jóvenes canarios que, desde edades tempranas, se embarcaban junto a familiares o conocidos para ayudar en casa y formarse en la dura escuela de la pesca. Su presencia a bordo simbolizaba el relevo generacional, la continuidad de la tradición marinera. Nadie podía imaginar que aquel viaje sería el último.
Pero el 28 de noviembre de 1978, el mar fue escenario de una tragedia que marcaría para siempre la memoria de Lanzarote.
Mientras faenaban frente a las costas del Sahara Occidental, el barco fue abordado por un grupo armado, en un contexto de inestabilidad política en la zona tras la retirada española del territorio saharaui. Lo que comenzó como una jornada más de trabajo terminó en horror. El sonido de los disparos rompió la calma del océano.
Siete de los diez tripulantes fueron asesinados. Entre ellos, aquel joven de 14 años cuya vida apenas empezaba. Tres lograron sobrevivir lanzándose al mar y permaneciendo horas aferrados a la esperanza hasta ser rescatados. Regresaron con el peso de la tragedia grabado en la mirada.
Cuando la noticia llegó a Arrecife, el puerto quedó en silencio. Las redes dejaron de coserse. Las conversaciones se apagaron. Lanzarote entera sintió que el golpe no era solo para siete familias, sino para todo un pueblo marinero. La muerte de aquel muchacho hizo el dolor aún más profundo: no solo se habían perdido hombres de mar, también un niño, un futuro, una promesa.
La tragedia no fue solo un hecho histórico; fue una herida colectiva. En una isla donde el mar da vida, también puede arrebatarla. Y aquel día, el Atlántico se convirtió en tumba y testigo.
Con el paso del tiempo, el dolor se transformó en memoria. En el paseo marítimo de Puerto Naos se alza hoy el monumento “La luz que nos guía”, obra del artista lanzaroteño Juan Brito. Esa luz representa a los siete marineros que no regresaron y simboliza la guía eterna para quienes siguen saliendo a la mar.
Cada año, especialmente en torno a la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, el pueblo deposita flores, guarda silencio y eleva plegarias. Y entonces suena el folclore.
Porque en Lanzarote el canto también es memoria. Las parrandas marineras entonan folías, isas y salves que hablan del mar bravo, del sacrificio y de la fe. El timple y la guitarra acompañan voces que no olvidan. No es solo música: es homenaje. Es el pueblo diciendo que aquellos nombres siguen vivos en cada ola que rompe en la costa.
La tragedia del Cruz del Mar forma parte de nuestra identidad. Nos recuerda la dureza de la vida marinera, la fragilidad del ser humano ante el mar y la fuerza de una comunidad unida en el dolor.
Hoy, cuando el alisio sopla y las barcas regresan al puerto de Arrecife, parece que el océano susurra una historia antigua. No es solo tristeza. Es respeto. Es dignidad. Es memoria.
Porque mientras Lanzarote cante, mientras una isa suene frente al mar, mientras una flor repose junto al monumento, los marineros del Cruz del Mar —y aquel niño que soñaba con hacerse hombre de mar— seguirán navegando en la historia de su pueblo.
Y así, en esta ventana folclórica, no solo recordamos una tragedia. Recordamos a esos hombres y a un muchacho del mar. Recordamos a una isla que no olvida.
Porque el mar puede borrar huellas en la arena…
pero jamás borrará la memoria de su gente.





























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