
Poder abandonar las llamadas redes sociales, que atrapan y destrozan, no es tarea fácil. A pesar de que exista por ahí toda una amplia declaración de intenciones; intenciones que hablan de una peculiar manera de ser y estar; manera que se refleja diariamente en la vida misma. Nunca pensamos que la realidad fuera tan tozuda y tan amiga del negocio. Como lo único importante, parece ser, es no estar ni un segundo solo, el capitalismo tecnológico, que atisba dónde hay negocio, va y lo invade y no deja resquicio alguno por el que poder escapar. Por eso se habla de redes sociales. Ni más ni menos. Un poco de mirar hacia fuera vendría bien: se podría apreciar cómo está el tiempo.
Juan FERRERA GIL






























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