Reportajes

Las repoblaciones vegetales de Amagro: historia de un experimento fallido en Gran Canaria

El proyecto de reforestación priorizó intereses económicos sobre la restauración ambiental, enfrentando dificultades técnicas y climáticas que condicionaron su éxito en el macizo de Amagro.

Domingo Oliva Tacoronte Sábado, 11 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
Plano del Servicio Hidrológico,1970 (FDM), en línea roja el primer terreno a repoblarPlano del Servicio Hidrológico,1970 (FDM), en línea roja el primer terreno a repoblar

¿Quién no conoce algún ejemplo de cómo lo que parece una buena idea acaba por convertirse en desastre? Amagro también ha sufrido las consecuencias de ese tipo de iniciativas.

 

Hoy haremos un recorrido por los proyectos de repoblación vegetal de Amagro y, aunque dicen que el ser humano es el único animal que no debería tropezar dos veces en la misma piedra, comprobamos que la historia se repite, con otros ropajes, pero con similares consecuencias.

 

Las primeras repoblaciones del Icona en Amagro (1970)

 

La información que sigue se ha extraído de la 2ª edición de Amagro, historia y naturaleza de Domingo Oliva Tacoronte, en el epígrafe II.3.6. Repoblaciones del Icona, 1970 (https://amzn.eu/d/15liNYC).

 

En 1970 se establece un contrato entre el Ayuntamiento de Gáldar (propietario) y el Ministerio de Agricultura para la reforestación del macizo de Amagro. Se pretendía repoblar 125 hectáreas con Pinus halepensis, con un coste estimado de 13.000 pesetas por hectárea, una duración de 50 años, y un 50% de los beneficios del aprovechamiento del arbolado creado para cada una de las partes. Entre los acuerdos del consorcio se indica lo siguiente.

 

Los beneficios de los restantes aprovechamientos corresponderán íntegramente al titular del suelo, que los realizará en las condiciones que fije el Patrimonio del Estado, subordinando siempre su localización, época y cuantía, a las necesidades de la repoblación y conservación del arbolado.

 

Se observa, pues, que en esa época se estaba más interesado en el rendimiento económico que en la recuperación ambiental de la zona, cuestión esta relacionada con los usos vigentes hasta ese momento, la obtención de leña y pastos.

 

Es importante recordar que los terrenos para la repoblación, se dice, limitan en todo su perímetro con terrenos propios del ayuntamiento. Estos límites, observables en el plano adjunto, son: “norte: línea convencional que separa los terrenos consorciados; sur: Lomo del Reventón; este: lindero de la zona consorciada; oeste: aguas vertientes de la Montaña de Almagro (sic), que separa los terrenos también consorciados”.

 

El 31 de diciembre de 1971 se emite un informe de las actuaciones realizadas durante el 4º cuatrimestre del año, que consistieron en:

 

Preparación manual de 2 Has. a base de fajas por curvas de nivel y preparación de 10 Has. con tractor en terrazas horizontales. Plantación con P. halepensis de 1 savia con cepellón en bolsa de polietileno a razón de 2.000 plantas/ha. Y protección con castilletes de piedra.

 

En una Memoria ampliatoria, se indican algunos datos de interés:

 

En la actualidad el monte carece de vegetación arbórea. El matorral, medianamente denso es característico en la zona subdesértica y está formado por aulagas, tabaibas y cardones, en su mitad inferior. En la mitad superior, el matorral se hace más denso y lo constituyen especies como Cistus monspeliensis, inula viscosa y algunas Micromerias.

 

Parece ser, según testimonios orales, que en tiempos pasados hubo en este monte manifestaciones abundantes de sabina (Juniperus phoenicia), circunstancias perfectamente explicable toda vez que las características de la zona son muy semejantes a las de otras de las distintas islas occidentales, donde esta especie sigue siendo la única manifestación de vegetación superior. Asimismo, según los últimos testimonios, la deforestación de estos terrenos se originó durante y poco después de la Primera Guerra mundial. Ello unido a un pastoreo intensivo y desordenado de ganado cabrío, ha degradado el terreno hasta su lamentable estado actual.

 

El interés de la repoblación de este monte no solo estriba en la necesidad de restaurar estos terrenos, defendiendo los embalses, aunque modestos, de cuyas cuencas de recogida son cabeceras, sino también los fértiles cultivos y los poblados que se asientan en las faldas bajas de la montaña de Almagro [sic].

 

Esta finca se encuentra relativamente alejada de la Comarca cumbrera, donde habitualmente se realizan los trabajos de repoblación.

 

Por otra parte, y a pesar de que su cota máxima alcanza los 500 m, es muy próxima a la costa y enfrentada directamente a los vientos más frecuentes, aunque de ordinario poco intensos, denominados alisios que soplan del norte-nordeste.

 

La repoblación de este monte ofrecerá sin duda ciertas dificultades técnicas, derivadas de su escasa cuota y limitadas precipitaciones. Sin embargo, en su conjunto es zona más favorecida que otras ya repobladas en la isla de Fuerteventura, lo cual nos autoriza a esperar un mejor éxito. Todo ello sin descartar el carácter un tanto experimental de esta primera Propuesta.

 

Las anteriores circunstancias nos han aconsejado incluir la repoblación de este monte en el Proyecto de Repoblación, ya redactado para otros de la isla de Gran Canaria, haciéndolo objeto de propuesta independiente.

 

La presente Propuesta se encuentra incluida en el Plan de trabajos aprobado para el corriente año y aunque sus presupuestos unitarios de ejecución sobrepasan ligeramente los módulos establecidos al respecto, ello se justifica por las características del propio monte y las singularidades de esta primera repoblación.

Las Palmas de Gran Canaria, 25 mayo de 1971.

 

[Img #38420]

 

Encontramos así mismo una descripción escueta de las características de la zona, que reproducimos de forma literal a pesar de las inevitables repeticiones:

 

Datos especiales del terreno a repoblar

 

Capítulo 1º. Suelo

 

Naturaleza: silíceo-arcilloso, capacidad: media, profundidad: media de 0,70 m, accidentación: accidentada, pendientes: 50%, orientación dominante: nordeste.

 

Capítulo 2º. Clima

 

Precipitación anual total: 250 mm… Temperatura máxima: 35º C.

 

Capítulo 3º. Vegetación

 

No existe vegetación arbórea. Indicios de existencia pasada de Juniperus phoenicea.

 

Cubierta arbustiva y matorral: medianamente denso de jaras (Cistus monspeliensis), Altabacas (Inula viscosa) y Micromerias.

 

Tapiz herbáceo: totalmente esquilmado por el pastoreo de ganado cabrío.

 

Capítulo 4º. Plan de repoblación

 

Elección de especies: la especie básica a emplear será el Pinus halepensis, sin perjuicio de que, dadas las características de la parcela y zona, se utilicen, por rodales, y en plan experimental, otras especies como Juniperus phoenicea, Acacias, e incluso Eucaliptus.

 

Métodos de repoblación por especies y superficies: se confía en poder preparar gran parte del terreno con empleo de tractorEl resto se hará a base de fajas por curvas de nivel. La planta se utilizará, en todos los casos con cepellón en bolsa de polietileno.

 

Densidad de las plantaciones por hectárea: se colocarán 2000 plantas por hectárea, terrazas y fajas y siempre con cepellón en bolsa de polietileno. La planta a utilizar será fundamentalmente Pinus halepensis.

 

Viveros de procedencia: vivero central de Tafira, a 30 km, por carretera y pista. Transporte en camión.

 

Capítulo 5º. Cuidados culturales e inmediatos de los repoblados

 

Las plantas se protegerán con castilletes de piedras.

25 de mayo de 1971.

 

Se continúa con algunas apreciaciones relativas al costo de la repoblación de estas primeras 12 hectáreas: 1 hora de tractor: 500 pesetas. Salario base de peón: 250 pesetas. Precio planta: 1,5 pesetas. Total: 124.370 pesetas, a razón de 10.364 pesetas /ha.

 

El dosier finaliza con un Plano de la zona consorciada, de noviembre de 1970, escala 1: 5000, en el que, además de algunos topónimos conocidos (Hoya de los Mojones), se incluyen otros explicables con facilidad (Montaña del Mojón, Lomo del Reventón), y alguno para el que no encontramos siquiera significado (Hoya de los Catres), de los cuáles hablaremos al final.

 

[Img #38421]

 

Estudio de los documentos del Miteco (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico)

 

La zona que se pretendía repoblar era toda la corona de Amagro, comprendida entre Filo Cuchillo, El Camello, el Alto de Los Mojones (Lomo del Reventón), Punto Mira (Montaña del Mojón) Casa del Alcalde (del Pastor), Caserón del Perro y, de nuevo, Filo Cuchillo. La primera parcela repoblada se sitúa entre Filo Cuchillo, Montaña Alta, Caserón del Perro y el primer lindero, justo la zona en que la vegetación tiene actualmente un mayor porte.

 

La técnica de aterrazamiento, mediante tractor o fajas, se utilizó aquí por última vez, comprobados con posterioridad sus inconvenientes. Si bien afloja la tierra permitiendo un más fácil agarre de las nuevas plantas y retiene el agua de lluvia, a la vez que destruye la vegetación preexistente (formada por plantas autóctonas, algunas protegidas y en peligro de extinción), una vez rebasados los camellones por el agua, favorece la formación de barranqueras, y con ellas, la pérdida del suelo y vegetación.

 

Aunque, como se indica, la especie predominante fue el pino carrasco (Pinus halepensis), en el documento se adelanta la posible utilización de otras especies, como la acacia y el eucaliptus. La Acacia cyclops fue plantada en todas las zonas de repoblación, pudiendo considerarse la especie que más superficie ocupa. Su rápido crecimiento y la facilidad con que se propaga la hacen visible desde las zonas bajas y se encuentra presente en laderas y barrancos fuera de las zonas repobladas. No obstante, muchas, incluso de gran porte, tras varios años de escasas precipitaciones, mueren.

 

Entre las especies foráneas introducidas destaca también el ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata), que, debido a sus escasas exigencias hídricas, ha prosperado notablemente, pudiendo observarse ejemplares de porte y belleza considerables, especialmente al pie de los riscos de la cara norte de la Montaña Alta, lo que se conoció como El Gamonal.

 

Otras especies de pino plantadas en estas primeras campañas son el pino piñonero (Pinus pinea), foráneo, y algunos ejemplares de pino canario (Pinus canariensis), que hoy, sus copas deformadas por la acción de la brisa, alcanzan los tres metros de altura, en las cercanías de los cipreses de Cartagena citados.

 

Dentro de estas primeras repoblaciones hay que incluir las campañas desarrolladas hasta el año 1973, que se extendieron por la Hoya de los Mojones.

 

Durante las cinco décadas transcurridas desde entonces se ha acometido diversas campañas de repoblación, oficiales y particulares, en las que se han visto involucrados, aparte de la administración, multitud de asociaciones de carácter sociocultural y conservacionista, centros de enseñanza y aun ciudadanos a título personal. Las especies elegidas son autóctonas y pertenecientes a la flora potencial de la zona. En muchos de los casos se ha procedido a un riego inicial, pronto abandonado.

 

Es preciso decir que gran parte de lo plantado se ha perdido, y las plantas que han pegado, en general, han adquirido poco desarrollo. No obstante, dadas las condiciones del suelo y las escasas precipitaciones, hemos de dar por aceptables los resultados obtenidos. 

 

Nuestra propuesta, a fin de mejorarlos, es considerar las zonas repobladas como un parque periurbano, y someter las plantaciones, o parte de ellas, a riego. Cuando menos, se ha de considerar así la superficie recuperada de los antiguos basureros y los Llanos de Montaña Pelada, pretérito depósito de escombros procedentes de obras y de las cercanas canteras.

 

Como curiosidad, y muestra de que se sigue considerando Amagro un lugar donde plasmar los sueños particulares, señalaremos la existencia de dos ejemplares de argán (Argania spinosa), de un metro de alto, en la ladera oriental de la Montaña del Mojón, que llevan fructificando, al menos, desde 2022.

 

A pesar de que el interés fundamental de estas repoblaciones fue económico y con una visión de ingeniería de montes más que de conservación y recuperación de la vegetación, también sirvieron para despertar una primera mirada hacia Amagro con una finalidad conservacionista y regeneradora del medio, ya que, hasta entonces, estos terrenos se habían usado como medio de subsistencia, para la obtención de leña, pastos o tierras de cultivo muy precario.

 

Por otra parte, apenas una década atrás el ayuntamiento había esbozado algunos proyectos encaminados a la urbanización y al uso turístico que, por fortuna, se vieron truncados en una fase muy incipiente, cuando solo se habían abierto las diferentes pistas de acceso.

 

La declaración de Amagro como espacio protegido cerró definitivamente esas especulaciones, al menos en lo que se refiere a la zona alta.

 

Pero la mala planificación de aquellas primeras repoblaciones, conforme a los usos del momento, no trajeron consigo más que destrucción de plantas naturales, introducción mayoritaria de especies foráneas y erosión galopante del suelo, agravada esta por la mala ejecución de las pistas y falta de estudio y mantenimiento de las escorrentías.

 

[Img #38422]

 

Toponimia en el Plano del Servicio Hidrológico de 1970

 

Del análisis del plano elaborado a propósito para estas actuaciones también podemos obtener algunos datos suplementarios de carácter etnográfico, en este caso referidos a la toponimia.

 

Topónimos conocidos

 

Lomo del Serrillar (Cerrillal), Hoya de los Mojones, Barranco de los Mojones, Casa del Pastor, Hoya de la Sabina, Barranco del Roque, Barranco de la Enconada, Montaña de Almagro.

 

Variantes

 

Montaña del Mojón (Punto Mira), Barranco de los Charcones (de los Charcos de San Francisco), Barranco del Corralete (de los Dos Roques), Los Blanquizales (El Blanquizal), Cordillera del Cuchillón (Filo Cuchillo).

 

Topónimos nuevos

 

Barranquillo de David (quizás por David J. Leacock, por estar en él la presa que construyó), Lomo del Cuervo (al oeste del Barranco de la Sabina), Lomo del Reventón (reventón hace referencia a un “desprendimiento de tierras y rocas” o a una “cuesta muy pendiente y dificultosa de subir”, en este caso el lugar responde a ambas definiciones, es el borde que está bajo la Montaña Alta, al este, y sobre la Piedra del Agua) y, por último, la misteriosa Hoya de los Catres (El Gamonal, norte de Montaña Alta), nombre del que no encontramos explicación plausible, quizás una corrupción de buitre/güitre/guirre.

 

Domingo Oliva Tacoronte

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