AlmogroteEn muchas cocinas de La Gomera, el sonido del mortero golpeando la piedra marcaba el ritmo de la tarde. Ajo, pimiento y queso se transformaban, poco a poco, en una pasta rojiza de aroma profundo. No era solo comida: era sustento, era ingenio, era tradición. Era almogrote.
Este emblemático paté gomero nace de la necesidad y de la sabiduría popular. Durante siglos, el queso curado de cabra fue uno de los pilares de la alimentación insular. Cuando el paso del tiempo lo volvía demasiado duro para comerlo en lascas, los pastores no lo desperdiciaban. Lo rallaban, lo machacaban y lo mezclaban con ajo, pimiento seco y aceite de oliva. Así surgió una preparación intensa, duradera y llena de carácter.
Algunos estudios sitúan el origen del término en antiguas elaboraciones medievales de la península ibérica, donde se hablaba de pastas o salsas de queso. Pero fue en La Gomera donde el almogrote encontró su identidad definitiva, adaptado al paisaje abrupto, al clima atlántico y al espíritu resiliente de su gente.
Una receta que guarda siglos
El almogrote no se mide solo en gramos, sino en memoria. Cada familia conserva su versión: más ajo para los que aman el picante, más aceite para lograr mayor suavidad, incluso unas gotas de vinagre para despertar el paladar. Sin embargo, la esencia permanece intacta.
Ingredientes tradicionales:
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200 g de queso curado de cabra
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2 dientes de ajo
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1 pimiento rojo seco (pimienta palmera)
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50 ml de aceite
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Sal (opcional)
Elaboración:
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Hidratar el pimiento seco en agua caliente hasta que esté blando.
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Retirar semillas y trocear.
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Machacar en mortero el ajo y el pimiento hasta formar una pasta.
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Incorporar el queso rallado poco a poco, integrándolo bien.
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Añadir el aceite en hilo fino hasta lograr una textura cremosa, pero con cuerpo.
En el video veremos una forma más moderna y rápida de hacerlo. Incluso hay quien se atreve en la Thermomix.
Se sirve sobre pan rústico, acompañado de papas arrugadas o como complemento de carnes asadas. Pero su mejor maridaje sigue siendo la conversación pausada y el recuerdo compartido.
Mucho más que un paté
El almogrote representa la capacidad de un pueblo para transformar lo sencillo en extraordinario. Es la historia de una isla que aprendió a aprovechar cada recurso y a convertir la escasez en identidad gastronómica.
Hoy se degusta en toda Canarias y más allá, pero en La Gomera mantiene su esencia más pura. Allí, entre montañas verdes y barrancos profundos, sigue siendo símbolo de pertenencia.
Porque mientras haya un trozo de pan caliente y una cucharada de almogrote en la mesa, la isla seguirá contando su historia en voz baja, con sabor intenso y memoria viva.






























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