
Cuando la creatividad surge en forma de pintura o dibujo, viene a resultar que detrás de todo eso existe un maestro, un profesor, que no solo traza realidades venideras, sino que, además, inculca a sus alumnos nuevas aventuras; nuevas aventuras que soslayan realidades e interpretaciones personales en los que el trazo y la mancha es, cuando menos, toda una declaración de intenciones.
Además de que algunos artistas nunca se atreverían a difundir su obra, cuando sobreviene una exposición colectiva, la actitud no solo cambia, sino que la disposición se transforma en una nueva interpretación. Por eso la creatividad es todo un don: una alquimia que se traduce en peces de oro como los que elaboraba el personaje Melquíades en Cien años de soledad, de García Márquez.
Queremos señalar que la exposición que vivió en la Biblioteca Municipal de Arucas a cargo del alumnado de la Universidad Popular de la localidad, debería recorrer otras iniciativas y lugares que contribuyan a expresar que la creatividad y la consideración y la imaginación siempre valen la pena. Por eso la cordialidad de su profesor y la capacidad de ver y apreciar de su alumnado no solo descubre una vez más que la luna existe, sino que el viaje es toda una aventura que incide en la certidumbre de sus distintas e interesantes propuestas.
En definitiva, bienvenida sea la creatividad que coloca las cosas en su sitio. Como debe ser.
Juan FERRERA GIL






























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