Mucho anuncio, poca realidad con el tren de Gran Canaria

Guayarmina Guanarteme

[Img #37008]El Cabildo vuelve a presentar el tren de Gran Canaria como si estuviera a punto de hacerse realidad. Lo anuncian con entusiasmo, con grandes palabras y con ese tono triunfal que ya hemos escuchado muchas veces. Ahora dicen que ya se ha publicado la declaración de impacto ambiental en el Boletín Oficial de la Provincia, y quieren que eso suene como una noticia histórica, como si el proyecto estuviera prácticamente en marcha.
 
Pero cuando uno escucha bien lo que dicen, se da cuenta de que no es exactamente así.
 
Sí, la declaración de impacto ambiental es un paso importante. Sirve para estudiar si una gran obra puede afectar a la naturaleza, al paisaje, a los barrios, a las carreteras o a la vida de las personas. Es decir, no es un papel cualquiera. Tiene su importancia. Pero una cosa es que ese trámite esté hecho y otra muy distinta es que el tren vaya a construirse ya.
 
Aquí está la clave de todo: nos lo presentan como una realidad, pero en verdad todavía no ha comenzado.
Eso es lo que choca. Porque si de verdad el proyecto está tan avanzado, si está tan “maduro”, como dicen, entonces la pregunta es muy sencilla: ¿por qué no han empezado ya las obras? ¿Por qué seguimos hablando de papeles, de trámites, de promesas y de financiación futura? Cuando algo está listo de verdad, normalmente empieza. Cuando algo no empieza, es porque todavía no está tan listo como quieren hacernos creer.
 
Y este es precisamente el problema del tren de Gran Canaria: llevamos más de 30 años oyendo hablar de él.
 
Treinta años es muchísimo tiempo. Para que lo entienda cualquiera, incluso un niño o una niña, se puede explicar de una manera muy simple: si una persona empezó a oír hablar del tren cuando era joven, hoy puede tener hijos mayores y seguir escuchando el mismo anuncio. Ha pasado tanto tiempo que varias generaciones han crecido oyendo que “ahora sí”, que “ya falta poco”, que “esta vez va en serio”. Y, sin embargo, el tren sigue sin existir.
Por eso mucha gente ya no se emociona con este tipo de noticias. Porque no es la primera vez que se presenta como un gran avance algo que en realidad solo es un paso más dentro de un camino larguísimo. Un camino que nunca termina de llegar a la meta.
 
Ahora nos dicen también que han firmado un protocolo de financiación con el Estado y que se cuenta con dinero para las expropiaciones. Eso, otra vez, suena bien cuando se dice rápido. Suena a que todo está controlado. Suena a que ya está casi hecho. Pero cuando se mira con calma, aparecen las dudas.
 
Un protocolo de financiación no significa necesariamente que todo el dinero esté ya en la cuenta y listo para empezar mañana. Muchas veces significa solo una intención, un acuerdo inicial, una especie de compromiso político que todavía tiene que concretarse. Es como cuando alguien dice que quiere hacer una casa y ya ha hablado con varias personas para ver si le prestan el dinero. Eso no significa que la casa vaya a empezar a construirse al día siguiente.
 
Con el tren pasa algo parecido.
 
Ellos mismos reconocen que todavía hace falta que financien la obra varias administraciones: el Estado, Europa, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria. Es decir, todavía dependen de que muchas instituciones se pongan de acuerdo, aporten dinero y mantengan ese compromiso durante años. Y eso no es una cosa pequeña ni rápida. Eso puede tardar muchísimo.
 
Entonces, si todavía falta conseguir toda esa financiación, ¿cómo pueden hablar del tren como si fuera una realidad inmediata?
 
Ahí es donde aparece la crítica más fuerte. Porque una cosa es informar con seriedad de que se ha dado un paso administrativo importante. Y otra cosa muy diferente es venderlo como si el proyecto estuviera ya arrancando, cuando todavía no se sabe cuánto tiempo se tardará en reunir todo el dinero necesario.
 
Y esa duda es muy importante. ¿Cuánto tiempo va a hacer falta para que todas esas administraciones pongan el dinero? ¿Meses? ¿Años? ¿Más de una legislatura? Nadie lo explica con claridad. Nadie da fechas firmes. Nadie dice exactamente cuándo comenzarán las obras ni cuándo podrá verse algo real sobre el terreno.
 
Lo único que se repite es el mensaje optimista.
 
Pero la gente no vive de mensajes optimistas. La gente ve la realidad. Y la realidad es que, después de más de tres décadas, el tren de Gran Canaria sigue siendo sobre todo un proyecto político, un proyecto de despacho, un proyecto de rueda de prensa. Todavía no es una obra visible. Todavía no es una infraestructura en construcción.
 
Todavía no es algo que el ciudadano pueda tocar, ver o usar.
 
Por eso suena tan extraña esa frase de que el proyecto está “maduro para poder comenzar”. Porque si está maduro para comenzar, entonces todavía no ha comenzado. Y si todavía no ha comenzado, entonces no se puede presentar como si ya fuera casi una realidad terminada. Esa expresión, en el fondo, reconoce lo que intentan esconder: que siguen en el punto de salida, aunque quieran hacer ver que están mucho más adelante.
La sensación que queda es que estamos ante otro anuncio pensado más para crear imagen. Se intenta transmitir que el Cabildo está moviendo el proyecto, que hay avances, que todo va bien, que esta vez sí. Pero en el fondo seguimos sin ver lo principal: el inicio real de la obra.
 
Y eso provoca cansancio y desconfianza.
 
Porque cuando un político anuncia muchas veces lo mismo y nunca se convierte en realidad, llega un momento en que la gente deja de creer. No porque esté en contra del tren, sino porque está cansada de promesas que luego se enfrían, se retrasan o desaparecen. El problema no es solo el tren. El problema es la credibilidad de quienes lo presentan una y otra vez como si fuera inminente.
 
Además, hay un detalle político que no se puede ignorar. Queda aproximadamente un año para las elecciones. Y en ese contexto, no es raro que algunos responsables públicos quieran dar la impresión de que los grandes proyectos se están moviendo. Necesitan enseñar titulares. Necesitan proyectar actividad. Necesitan que parezca que están cumpliendo, aunque lo que exista de verdad siga siendo insuficiente.
 
Eso hace que muchos ciudadanos miren este anuncio con sospecha.
 
Porque parece más una operación de imagen que una prueba definitiva de que el tren va a construirse ya. Se presenta un documento técnico como si fuera casi el banderazo de salida, cuando en verdad quedan todavía obstáculos enormes, sobre todo el más importante de todos: el dinero.
 
Y sin dinero asegurado, una gran obra no pasa de ser una intención.
 
En resumen, nadie niega que la declaración de impacto ambiental sea un paso relevante. Lo es. Pero tampoco se puede exagerar su significado. No convierte al tren en una realidad inmediata. No garantiza que las obras vayan a comenzar pronto. No resuelve por sí sola la financiación. No borra los más de 30 años de retrasos, promesas y anuncios incumplidos.
 
Por eso conviene hablar claro, sin fuegos artificiales.
 
El tren de Gran Canaria no es todavía una realidad. Sigue siendo un proyecto que avanza lentamente entre papeles, declaraciones y promesas políticas. Puede que algún día se haga, sí. Puede que incluso este trámite sea útil para acercarlo. Pero hoy, ahora mismo, lo cierto es que no ha empezado. Y después de tantos años escuchando lo mismo, la ciudadanía tiene todo el derecho del mundo a mirar estos anuncios con prudencia, con dudas y con bastante escepticismo.
 
Porque una cosa es lo que se dice en una rueda de prensa y otra muy distinta es lo que realmente está pasando.
Y, por ahora, la realidad sigue siendo tozuda: del tren se habla mucho, pero el tren todavía no arranca.
 
Guayarmina Guanarteme
 
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.