La escalada de actos violentos en los centros sanitarios de Canarias continúa sin que se adopten medidas para atajarla, según denuncian los profesionales. El último episodio ocurrió el 30 de marzo en el hospital Insular de Gran Canaria, donde un enfermero fue agredido física y verbalmente por un paciente en un ataque con insultos racistas. La situación de violencia que padecen muchos sanitarios está empeorando y nadie se puede quedar con los brazos cruzados.




























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