
La magia de la calle de La Cerera, en Arucas, se mantiene cada año.
El Domingo de Ramos, al inicio de la Semana Santa local, la renovada tradición sale a la calle a través de alfombras donde cada vecino, familiar y amigo trata de ofrecer lo mejor de sí. Son las alfombras de la Calle de La Cerera no solo un punto de encuentro, donde los que nos han dejado regresan nuevamente, sino que se convierte en la manifestación clara de la conversación teñida de saludo, la charla distendida al socaire del arte efímero y donde nos alegramos al ver de nuevo a las personas que nos han ido acompañando toda una vida.
Por eso la zona mágica del Cafetín brilla con luz propia. Allí donde la calle se yergue y desvanece al mismo tiempo se produce el momento de la ensoñación, del milagro cotidiano de un acontecer que no quiere cambiar. Ni siquiera lo pretende. Por eso las imágenes hablan por sí solas.
La Procesión de la Burrita encierra todo su encanto. Por eso cada año se hace visible. Para que no olvidemos a los vecinos que fueron y siempre regresan. Puertas entornadas, ventanas y garajes abiertos salían al saludo del encuentro.
Galería fotográfica en este enlace
Juan FERRERA GIL

































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