Desde la paz para la guerra

Fabián Cubas Ávila

[Img #22821]En estos días en que nos bombardean las noticias sobre bombas que caen sobre escuelas y familias, a las personas europeas concienciadas nos regresan a la mente los oscuros tiempos del pasado más lejano y del pasado más presente. 
 
Es casi imposible no recordar la canción de Ismael Serrano, titulada Papa, cuéntame otra vez, que cantaba sobre aquellos jóvenes de los setenta que arruinaron la vejez a oxidados dictadores. La pena y la impotencia es que ya no son los setenta y que han surgido nuevos dictadores que parecen estar más recién engrasados que oxidados. Deprime pensar que la mencionada canción acababa con los versos “y siguen los mismos muertos podridos de crueldad, ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam”. Y que la estrofa se pudiera alargar con ahora mueren en Bosnia los que morían en Irak, ahora mueren en Irán los que morían en Palestina, ahora mueren en Palestina los que  morían en Ucrania, ahora mueren en Irán los que morían en Ucrania… 
 
Mañana sabrá Dios quien morirá. Lo que es probable es que aquellas personas que caigan seguirán siendo pueblo, seguirán siendo daños colaterales, seguirán siendo historia y seguirán siendo ejemplo de que la humanidad hace tiempo que no tiene otra deidad que el dinero y el capital.
 
Contra eso, aquí estamos luchando desde la trinchera pacífica que solo sufre la subida de la gasolina, la cancelación de vuelos y demás consecuencias que no se comparan con la vida. Para las que sí dan su existencia por estas injusticias internacionales va dedicado este artículo. Estas palabras escritas que son flores para los fusiles, como lo fueron en la Revolución de los claveles de Portugal. Aunque no vayan a cambiar la mente de los tecnócratas, aunque no silencien las explosiones y aunque no vayan a aliviar sino mi conciencia y la de algunas que me lean, aquí están, como revolución silenciosa y amorosa ante tanto odio y egoísmo.
 
Este artículo no es un convenio ni una tregua ni un tratado. Ojalá lo fuera. No obstante, aún en su falta de tecnicismos propios del derecho y la política, aún en su falta de relevancia, este escrito existe para sumarse a tantas y tantas voces, a tantos países y a tantos pueblos que hoy dicen ¡no a la guerra!
 
No se pierdan, pues, en su lectura. Salgan a la calle, hablen en las comidas familiares y los cafés del trabajo, no se acobarden ni autosilencien, porque el fin de los asesinatos no es ideología ni creencia, sino humanidad manifiesta y llevada a la práctica. Así, como decía Víctor Manuel, “piedra sobre piedra, mano sobre manos, haremos la patria que nos propongamos”, lo que se puede extrapolar al mundo. Puesto que, cabe destacar, que para los grandes cambios de la Historia ha hecho falta la unión de las personas migrantes, las trabajadoras, las empresas, las administraciones públicas, los estados soberanos y toda conciencia que quiera progresar por la vida.
 
Teniendo en cuenta todo esto, solo queda esperar que nos movamos tan fuerte que los poderosos se preocupen al sentir temblar los pilares que sostienen su posición y la realidad de las sociedades. Desde mi prosa, mucho ánimo y mucha suerte. 
 
Valga el oxímoron, ¡viva la lucha pacifista y la revolución del amor!
 
Fabián Cubas Ávila
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.159

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.