Josefina ExpósitoPartió este domingo, desde su villa natal de Agaete, Josefina Expósito, pero su partida deja un legado de lucha y de reivindicación, que será sostenido por su familia y por todos los que la quisimos.
Hablo en primera persona de Josefina, porque siempre le agradeceré su amabilidad cuando pasaba con su coche y siempre me recogía para el viaje a Las Palmas.
Viajes a primera hora de la mañana, en los que siempre hablaba del cariño que le tenía a mi familia, pues su padre César era trabajador de mi Bisabuela Rosario.
Sus cuentos de cuando iba a casa en su infancia, y después, cuando la confianza fue creciendo, esas historias de dolor por el padre desaparecido, y al que nunca dejó de buscar.
Josefina tragó mucho en su vida. Años de silencio obligado, pero cuando llegó la democracia, ya no se calló más, y su voz se alzó en un pueblo que no estaba acostumbrado a que los “ perdedores” hablarán.
Josefina fue una mujer trabajadora, que lo dio todo por su familia. Fue también la mujer que sonreía desde el corazón cuando te saludaba.
“ Niña, dile a tu madre que me voy de viaje y que le traigo un regalo”, me decía cuando nos encontrábamos en Agaete.
Yo nunca olvidaré esos viajes a Las Palmas, en los que siempre se empeñaba en dejarme donde me tenía que bajar. “ Que vamos en el coche y no te cargo, dime dónde te dejo”, y ni forma de llevarle la contraria.
Su vitalidad ,su alegría a pesar de todo lo pasado, sus chascarrillos políticos, y ese saber dar cariño del auténtico, formarán parte de su recuerdo.
Josefina nos deja la lucha por la búsqueda de su padre César, y por ella, seguiremos luchando.
Gracias siempre Josefina, que la tierra te sea leve.































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