Libros

Del desunámonos todos a la irrelevancia o al agrupémonos todos

El libro de Antonio Quintana Medina ofrece una mirada crítica y personal sobre la crisis interna de Nueva Canarias, abordando el desencanto, las discrepancias ideológicas y la búsqueda de un nacionalismo progresista con impacto real en la sociedad isleña.

Ramón Díaz Hernández y Froilán Rodríguez Díaz Sábado, 21 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

Por costumbre inveterada consideramos siempre una buena noticia cuando se presenta un nuevo libro, máxime cuando éste aborda temas canarios. Nos referimos esta vez a Cuadrar el círculo, un libro escrito con el corazón y la dilatada experiencia del veterano exmilitante de Nueva Canarias, Antonio Quintana Medina, editado por Mercurio. A través de su lectura nos adentramos, en tiempo real, en las interioridades de un complejo y dramático proceso de ruptura de una formación política veinteañera, nacida en febrero de 2005 de otra ruptura anterior en el seno de Coalición Canaria y que, en su momento, generó también una crisis de envergadura y grandes expectativas de futuro, especialmente en Gran Canaria en donde la nueva organización disponía de una sólida estructura de cuadros y un apoyo electoral numéricamente respetable.

 

En principio, Cuadrar el círculo nos parece un documento sorprendente en los tiempos que corren, cuando la mayoría de los que los que se desafilian prefieren pasar el trámite (a veces desgarrador) sigilosamente “para no causar más daño”. No todos tenemos la misma valentía que manifiesta Antonio Quintana al exponer a corazón abierto las razones por las que abandona el partido al que dedicó tantísimas horas de su tiempo, convencido como estaba de que esa era la mejor opción política para el Archipiélago. Vaya, pues, por delante toda nuestra admiración hacia el autor de Cuadrar el círculo y, de paso, nuestro humilde reconocimiento a cuantas afiliadas y afiliados se entregan en cuerpo y alma a luchar por sus ideas en pro de una sociedad más justa e igualitaria en cualquiera que sea su formación política preferida.

 

AQM no dirige abiertamente su crítica a la dirección de Nueva Canarias o, por lo menos, no la ordena jerárquicamente, pero deja bien claro cuáles son sus discrepancias respecto al inmovilismo de la cúpula dirigente, a su falta de diálogo, a la imposibilidad de convivencia entre las diferentes tendencias que se dan en su seno, etc. por lo que exige su inmediata renovación. Achaca al agotamiento de sus dirigentes la deriva de los pactos electorales, los acuerdos de gobierno a distintos niveles (textualmente “inexplicables”) y los malos resultados de los últimos comicios. Considera, además, que el espacio nacionalista es limitado actualmente para disputárselo formaciones de parecido signo con desigual implantación en cada una de las islas.

 

Antonio, veterano militante de base, irreductible y cuidadoso, explica en su documentado texto su prolongada lucha para que la membresía novocanariense aceptara unas bases ideológicas más coherentes inspiradas en los dos ejes esenciales: nacionalismo e izquierda, o, si se quiere, nacionalismo progresista de centro-izquierda. Reclamaba una definición nada ambigua que resultase inequívocamente meridiana tanto hacia el interior como al exterior del partido como fuente inconfundible de legitimidad ética y política (págs. 80-82). El grueso de su argumentario se orientaba a perfilar un espacio político de alta gama desde donde poder fijar posicionamientos colectivos y personales elevadamente comprometedores para acometer transformaciones de intenso calado en la realidad canaria. Disiente a la vez que pregunta insistentemente. Preguntas sin respuestas o que reciben como mucho el silencio cómplice por aquello de que “Soñar es vivir en un mundo distinto” (F. Vilches Rodríguez, 2025).

 

En su larga trayectoria de lucha y en el día a día de su activismo, bajo la influencia de sus profundas convicciones religiosas y políticas, AQM ha aspirado siempre a militar en una entidad nacionalista de izquierdas con el prestigio moral exigible en todo momento. Un partido con carisma y autoridad respetables (en el sentido weberiano de la palabra), cercano, ejemplar, claramente diferenciado del partidismo rampante al uso, mediante una fórmula organizativa acogedora que trascienda e impacte de verdad en nuestra sociedad para ganarse su confianza. Con mimbres de esa naturaleza es como único se construye un partido referente que facilite la implantación social y los apoyos electorales suficientes con los que acceder al poder institucional desde donde se diseñan las políticas de mejora en la sanidad, la educación, la movilidad, la igualdad y el desarrollo sostenible basados en el compromiso personal con la tierra canaria, la participación activa y la solidaridad para fortalecer el tejido social y promover el bienestar integral.

 

La lectura del capítulo III titulado “Más personal: adiós, NC y ¡hasta pronto!” es, sin duda, la parte del libro que más nos ha impresionado. En ella se extracta el testimonio y la opinión de numerosas personalidades (profesionales, sindicalistas, cargos, militantes y exmilitantes de NC y de otras formaciones partidarias, periodistas, parientes,..) sobre la carta abierta que, en su día, dirigió a toda la militancia de NC en la que Antonio Quintana justifica el abandono de la formación.

 

Nuestro autor, en su declaración de rebeldía, lamenta y echa en falta en la política canaria muchas otras cosas como el débil avance en el desarrollo comunitario, escaso reconocimiento de la cultura canaria y desinterés por actualizar nuestros valores identitarios. Lo dice con pesar y hasta con cierto resentimiento después de analizar los pobres resultados obtenidos por las formaciones nacionalistas durante los años que han ostentado responsabilidades en las instituciones públicas de Canarias. Señala, finalmente, que esta concatenación de fenómenos estructurales adversos, muchos de los cuales se han enquistado perjudicialmente en nuestra sociedad, exponen cada vez más a nuestro pueblo a los tóxicos mensajes simplistas, xenófobos y populistas de conservadores y ultraderechistas.

 

[Img #37826]

 

En esta publicación se diagnostica, así mismo, la situación actual de nuestra sociedad insular como un pueblo descohesionado, seriamente debilitado por la pobreza, la exclusión social y la desigualdad como reiteradamente viene denunciando el informe FOESSA, al mismo tiempo que asistimos a una creciente desmovilización y despolitización, en donde los debates ideológicos brillan por su ausencia. Subraya, además, AQM el retroceso en la defensa de los derechos humanos y los valores cívicos a la par que aumentan las tendencias individualistas, incívicas e insolidarias con vergonzante banalización de lo público, recortes y privatizaciones.

 

El silencio, una vez más, como respuesta reiterada a los desafíos enumerados lleva al desaliento primero y a la desavenencia después. Estamos asistiendo, por lo tanto, a una nueva gran ruptura del nacionalismo canario que ha dado a luz a una nueva formación política de corte nacionalista llamada Municipalistas Primero Canarias. Ello convierte a esta reciente escisión en un hecho verdaderamente relevante. La ruptura en cualquiera de sus formas es siempre la expresión de un fracaso de la convivencia intrapartidaria y una manifestación palpable de incompatibilidades personales e ideológicas que provocan desconfianza en el proyecto y entre las mismas personas que lo han compartido hasta ahora. Por otra parte, las rupturas en el ámbito partidista generan lógicamente un conjunto de sensaciones que van desde el desaliento y la frustración al sentimiento de tristeza, desconcierto y desorientación.

 

Nos recuerda a aquella sonada escisión que sufrió en 1986 el Partido Nacionalista Vasco a partir de la cual se creó Eusko Alkartasuna (EA). Dicha ruptura trajo consigo la división del voto nacionalista vasco produciendo consecuencias electorales y políticas sustanciales. Desde entonces la situación de los escindidos es bien conocida: Eusko Alkartasuna no ha desaparecido del todo, pero atraviesa una profunda crisis interna desde hace años. Prácticamente, se ha disuelto en la coalición aberzale HB Bildu. Obviamente en Canarias la situación es bien distinta pues no existen los mismos condicionantes externos e internos que se dan en Euskadi, aunque sí concomitancias tangenciales dignas de tenerse en cuenta para un análisis más exhaustivo.

 

Una vez más, la tradición viene a revalidar la sentencia ancestral de que las divisiones no auguran nada bueno (“divide y vencerás”). Sin embargo, pese a quien pese, coincidimos con el autor (pág. 150) en su esperanza de que, en algún momento, llegarán tiempos de reconciliaciones en donde recuperaremos los años perdidos compitiendo y hasta peleándonos para avanzar juntos. En algún momento, cuando veamos en lontananza las orejas del lobo, el nacionalismo canario volverá a estar unido en una misma organización política empuñando una sola bandera tricolor con las ocho estrellas verdes.

 

Nadie en su sano juicio puede sentir el menor júbilo de que la familia nacionalista canaria se desangre y se desmigaje en tres ramas separadas que a la postre debilita y pone en riesgo su capacidad real de influir en una sociedad insular cada vez más compleja, pero en donde esta sensibilidad política goza de enorme arraigo. En eso estamos plenamente en sintonía con el prologuista Marino Alduán cuando afirma que:”las raíces del nacionalismo son tan fuertes que, a pesar de las contradicciones, retrocesos y fracasos, volverán a brotar organizaciones, propuestas, alternativas que nos ilusionen para encontrar el camino de convergencia, de empoderamiento y de transformación que nuestra gente lleva décadas, por no decir siglos, buscando”.

 

El libro de Antonio Quintana titulado Cuadrar el círculo cuenta con seis capítulos a cuál más apasionante, 317 páginas, un excelente prólogo escrito por Marino Alduán y otro epílogo no menos sugerente de Koldobike Velasco; incluye, además, artículos, entrevistas sobre temas como pobreza, fiscalidad, polarización política, cuidadanía, democracia, paz, integración y justicia social al periodista y editor Jorge Liria y al economista Tony González Vieítez, entre otros.

 

Felicitamos efusivamente al compañero Antonio Quintana Medina por este nuevo libro. Recomendamos vivamente su lectura como fuente de información y conocimiento sobre la realidad canaria, documentación, diálogo y debate sobre el presente y futuro de nuestras islas. Cuadrar el círculo es un texto válido para reencontrarnos en la búsqueda de una nueva y definitiva síntesis superadora de diferencias compatibles; es también un ejercicio de suprema responsabilidad que nos viene demandando nuestro pueblo desde la noche de los tiempos.

 

Y terminamos estas breves líneas recuperando otra vez el título de esta reseña “Del desunámonos todos a la irrelevancia o al agrupémonos todos” no caben otras posibilidades. Apostamos confiados por la segunda disyuntiva, siempre anhelada, y expuesta expresivamente en el amistoso “Hasta pronto”. Estamos convencidos en que nos volveremos a reencontrar y nos fundiremos en un abrazo fraternal. Ese día será sin duda grande y luminoso porque la soñada unidad de los nacionalistas canarios al fin ha llegado para quedarse.

 

Ramón Díaz Hernández

Froilán Rodríguez Díaz

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.133

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.