Candelaria y sus señorías, o la indecencia de culpar a los pobres
Me van a disculpar por seguir con Candelaria Delgado (CC), la Consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, tras la aclaratoria respuesta a la que nos obligó hace unos días cuando cargó contra una madre y un padre y contra la prensa por el caso de la posible agresión sexual a unas menores tuteladas. Pero parece que le gusta esto de culpar y criminalizar a los que están peor -me pregunto dónde quedó la empatía de una trabajadora social de profesión-, y la práctica comienza a ser norma y bandera en su gobierno. Lo digo porque la última ocurrencia aporofóbica de su consejería es la amenaza de llevar a la Fiscalía, esto es, de denunciar penalmente a las familias de los pacientes sociosanitarios ancianos o dependientes que permanecen en los hospitales canarios tras recibir el alta médica, por no hacerse cargo de sus mayores. Y no sólo lo dicen, lo hacen convocando a la prensa y dándole toda la pompa que han podido, como si fuera una medida honrosa, cuando en realidad no es más que una vergonzosa huida hacia adelante, pintando de irresponsabilidad familiar lo que es un estrepitoso fracaso del sistema sociosanitario canario.Un fracaso que no lo digo solo yo, nos lo confirman los datos. Canarias dispone hoy de apenas unas 9.900 plazas residenciales para mayores, lo que equivale a 2,57 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años, aproximadamente la mitad de la cobertura que los expertos consideran mínima, situada en 5 plazas por cada 100 mayores. Traducido a cifras concretas, el Archipiélago necesitaría al menos 9.400 plazas adicionales solo para alcanzar ese umbral básico, aunque hay otras estimaciones que cifran en 20.000 las plazas que faltan. En resumen: un desastre en toda regla. Y mucha prisa no se dan, a tenor de lo que leemos en el portal de noticias de la Cadena Ser a fecha noviembre de 2025: Durante este mandato solo se han creado unas 400 plazas de manera efectiva y se necesitan cerca de 8.000, mientras las instituciones se culpan unas a otras.
Pretender que una familia -muchas veces con trabajos precarios, viviendas pequeñas o sin capacidad física para cuidar a un dependiente severo- pueda hacerse cargo de estas situaciones sin ayuda pública es una ficción administrativa. Convertir esa ficción en una amenaza penal es otra cosa: una cosa muy fea, que prefiero no calificar, y que siendo benévolos, podemos llamarlo aporofobia (criminalizar la precariedad).
Pero hay algunos datos aún más reveladores para explicar este colapso sociosanitario, que hace todavía más indignante la amenaza del Gobierno. Y es que no se trata de falta de dinero. Porque si nos vamos a los últimos ejercicios económicos del Gobierno de Canarias, la resultante es que sus señorías han dejado más de 3.300 millones de euros sin ejecutar de sus propios presupuestos. Y los Cabildos no le van a la zaga, para muestra lo que se lee en un titular del Canarias7 de hace unos años: Los cabildos dejan de ejecutar en este mandato más de 3.000 millones. Más de lo mismo con los fondos europeos NextGen, de donde más de 500 millones irán devueltos.
Y cómo suele decirse y uso mucho últimamente: "No hay más preguntas, Señoría". Esto es lo que hay: abandonan a los mayores, esquilman y amasan todo lo que pueden, y luego culpan a las familias. ¿Indecentes?, igual es suave. Y prepárense, porque ahora tocan las consecuencias de la guerra de Trump. A ver qué inventan sus señorías para seguir sin dar palo al agua y acabar cargándonos a todos la cuenta de sus orgías.
Eloy Cuadra, escritor y activista social.
































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.133