8M: ¿Empoderamiento femenino real o postureo?
Este día vengo, como dicen por ahí, con la escopeta cargada. Desde hace unos años, el día de hoy me viene tocando un poco la moral. Sí, porque es un día en el que todas, y hablo en femenino porque este artículo pretende ser un tirón de orejas para nosotras, nos ponemos el lazo morado y se nos llena la boca con eslóganes como “todas somos una” “si tocas a una, tocas a todas” y bla, bla, bla…, hoy. Pero la realidad, amigas mías, es muy diferente.
Percibo que no existe la sororidad real de la que tanto se habla. Que las mujeres no nos apoyamos entre nosotras haciendo piña contra quien nos quiere hacer daño. De eso nada, vivimos en una época en la que, nos estamos haciendo daño nosotras mismas.
De entrada, no nos respetamos. Nos atacamos, nos envidiamos y somos extremadamente individualistas: “lo que yo pienso es la verdad absoluta y tú estás equivocada…” Comportamientos que se ven a diario en todas partes.
Si entras en la sección de comentarios de cualquier publicación en redes sociales donde una mujer sea la protagonista encontrarás un montón de ataques, ofensas y faltas de respeto, en el 90% de los casos, provenientes de otras mujeres. Y sí, las redes sociales son un reflejo de la sociedad en general.
![[Img #37415]](https://infonortedigital.com/upload/images/03_2026/1508_stocksnap-happy-holidays-2567915_1280.jpg)
Si una mujer elige libremente quedarse en su casa, ser ama de casa y cuidar de sus hijos 24/7 los comentarios donde se la tacha de gandula y mantenida son los que más proliferan. Si ya vemos, por la obsesión que se tiene de compartir toda la vida en redes, que gasta dinero en ella misma: ropa, maquillaje, todo se sale de control: “pobre tu marido, trabajando todo el día para que tu derroches su dinero”. Y así, cientos y cientos de comentarios que hacen que me arda la sangre en las venas, hasta llegar a la pregunta estrella que hace que quiera matarlas a todas: “¿Tú trabajas?” … Porque sí, a fecha 8 de marzo de 2026, en pleno siglo XXI y cuando el avance es brutal en todos los aspectos, en cuanto a pensamientos retrocedemos y dedicarse a la casa y el cuidado de los hijos, sigue sin ser considerado trabajar. A ojos de esta sociedad eres una gandula que se queda en casita y a finales de mes pone la mano para que su marido le dé el sueldo que ella gastará en banalidades. ¡Y no me lo nieguen porque se ve a diario!
Si, por el contrario, la mujer decide trabajar fuera de casa, ¡otra vez a insultarla! “Mala madre” “Mejor cuidaras a tus hijos” “Es fácil parir y que otros te críen a los niños” “¿Ese niño es muy pequeño para la escuela infantil”. Las opiniones se salen de madre de una manera que alucino en colores fluorescentes. Y pobre de ella que deje que su marido ejerza una paternidad real y comprometida y se haga cargo de los niños. ¡La linchan! He llegado a leer comentarios tan ridículos como “no deberías dejar que tu marido duche a las niñas, es peligroso” Cri, cri, cri (corramos un tupido velo).
Ahora está muy de moda el no ocultarse, ser libres, ver las cosas con naturalidad, y eso está muy bien, siempre que se respeten las opiniones de otras personas: sí tú, como madre, eliges dar el pecho a tus hijos a demanda hasta que tengan 19 años, al aire libre, sin taparte porque es algo natural, bien por ti. Lo que no saben las que defienden esta idea es respetar a otras madres que, por el motivo que sea, eligen destetar al bebé pronto o darles el pecho tapándose un poco. Otra vez los gritos: “mala madre”.
Y así con todo: ¿estás gorda? Malo, ¿adelgazas? “Seguro que te estás pinchando, eres una gandula haz deporte y cierra la boca”. ¿Estás muy delgada? Malo. “Seguro que se operó”. ¿Vistes muy moderna? “Parece un esperpento” “¿Se cree que tiene 20 años? Vistes más formal: “Pareces mi abuela” “Eres tan cursi que vistes como en el siglo XVI”….y un largo etcétera que me cansa.
Me cansa la falsedad, la idea de que tenemos que hacer frente a un enemigo común (el machismo, el patriarcado) cuando el verdadero enemigo somos nosotras mismas. No nos tendemos una mano, nos criticamos.
Empoderada sí, pero con mis normas. Así no, chicas, así no juego. Así no me pongo el lazo morado y así no conmemoro lo que significa este día: la muerte de un montón de mujeres en una fábrica que luchaban JUNTAS de verdad, por nuestros derechos laborales. ¡Ay pobrecitas, si levantaran la cabeza!
Zeneida Miranda Suárez






























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