
Hay partidos que se ganan con el balón y otros que se ganan con el alma. El choque del pasado viernes en el feudo galdense tuvo ambas cosas. Gáldar y Cardones medían sus fuerzas en la zona alta de la clasificación, y el respeto mutuo se tradujo en un despliegue físico de primer nivel donde nadie regaló ni un centímetro de césped.
Desde el silbato inicial, el conjunto local llevó la iniciativa. Con un juego vertical y decidido, los galdenses merodearon el área rival con peligro constante. Juanma fue el primero en dar avisos serios, topándose con un guardameta visitante muy inspirado, mientras que Raúl García rozó el primero tras un envío que se marchó por encima del travesaño.
La primera mitad también dejó espacio para la polémica. El Gáldar reclamó con insistencia dos posibles penaltis: una caída de Adonais tras un contacto en el área y una mano defensiva a disparo de Juanma. El colegiado, sin embargo, no apreció infracción suficiente en ninguna de las acciones, lo que generó protestas en la grada. El Cardones, lejos de descomponerse, supo resistir el empuje local y cerró el primer acto con alguna aproximación peligrosa.
Tras el descanso, el Gáldar dio un paso al frente. La consigna fue clara: presión alta y recuperación inmediata. El Cardones comenzó a sufrir en la salida de balón, viéndose superado por la intensidad de los locales, que robaban en campo contrario y mantenían el asedio.
La insistencia tuvo premio en el minuto 74. En una acción aparentemente sin demasiado peligro, Memi encontró espacio para armar el disparo y sorprender a la zaga y al meta visitante, firmando el 1-0. Un tanto que premiaba la ambición y el trabajo acumulado por los de casa.
El gol espoleó al Cardones, que en el tramo final adelantó líneas y asumió riesgos. Balones colgados, segundas jugadas y transiciones rápidas pusieron a prueba la solidez galdense. Pero el Gáldar tiró de oficio, solidaridad defensiva y concentración para amarrar tres puntos de oro en un duelo directo por los puestos de privilegio.
Más allá del resultado, el vestuario quiso dedicar la victoria a su compañero Ata, que el día anterior había sufrido el fallecimiento de su abuela paterna. Un triunfo cargado de sentimiento, que demuestra que este equipo no solo compite junto, sino que también siente y camina unido en los momentos más difíciles.






























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