
Los embalses que una vez significaron regresan como atracción turística y suelen hablar de un mundo sostenible. Sin embargo, algunos de ellos se llevaron por delante no solo iglesias y haciendas, sino pueblos enteros que acabaron con un modo peculiar de estar en el mundo. Así que hay de todo, como suele decirse. Ahora resurgen como armas arrojadizas puestas de moda en un tiempo que ya ha cambiado las costumbres y la vida entera. Por eso no es conveniente estar continuamente mirando para atrás. De momento, se convierten los estanques en una gozada auténtica para el aficionado fotógrafo.
Juan FERRERA GIL





























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